Artículo en “The Financial Times”

ZP, mucho miedo y poca vergüenza

Federico Jiménez Losantos
Es difícil encontrar una mezcla tan acertada de estulticia y obcecación como la del Presidente del Gobierno en su artículo del “Financial Times”. Aparentemente, se trata de un gesto de apoyo incondicional a los británicos, gobierno incluido, tras la masacre del 7J. En la práctica, es una exhibición de reticencias, desautorizaciones, condenas y admoniciones contra Blair; y una defensa bastante explícita de su política de traición a los países aliados de los Estados Unidos, con Gran Bretaña a la cabeza. Todo lo que predica Zapatero es exactamente lo contrario de lo que Blair ha proclamado públicamente que seguirá defendiendo dentro y fuera de Gran Bretaña, incluidos los distintos frentes internacionales de la guerra contra el terrorismo, con Irak en primer lugar. Entonces, si Zapatero no se baja del burro ni Blair apea su bandera ¿a qué viene semejante pestiño?
 
Aunque es difícil interpretar los vaivenes casi epilépticos del pensamiento zapateril, cabe pensar que después de su olímpico fracaso en Singapur, achacado en España a su radical enemistad con los USA,  y tras la consagración de Blair como líder europeo frente a sus admirados Chirac y Schroeder, el devoto servidor del Eje franco-alemán empieza a temer que su estrella palidezca o que su carrera política acabe estrellándose. Todo lo que ha hecho el Gobierno socialista es destruir la política del PP. Y todo lo que sucede en el mundo parece reivindicarla. En los perdidos Juegos Olímpicos, porque se ha demostrado que es mejor ser un aliado fiel que un enemigo incondicional de los USA. En la lucha antiterrorista, porque el político y el país que en Europa mejor representan el vínculo atlántico frente a la defección francesa y alemana, han salido reforzados de la prueba del terrorismo islámico. Sólo en España y gracias a la acción concertada de Zapatero y Polanco culpando de la masacre al Trío de las Azores y cediendo al chantaje terrorista en Irak, consiguieron los islamistas una derrota total de Occidente.
 
La insistencia de ZP en mantener la legalidad en la lucha contra el terrorismo sugiere nítidamente que todo lo que no sea actuar bajo el paraguas de la ONU es ilegal. Que, como todos sabemos, fue la excusa de Francia, Alemania y Rusia para apuñalar a USA y Gran Bretaña en la Guerra de Irak, una traición a la que sirvió el corrupto Kofi Annan, cuya complicidad con Sadam era no sólo moral sino paternalmente material. A ese argumentario se sumó el PSOE en la oposición y a esa siniestra causa sirvió apenas llegado al poder, cuando ordenó la inmediata retirada de nuestras tropas de Irak como querían los terroristas. No contento con ese uso artero y abusivo de la supuesta legalidad de la ONU, Zapatero cometió la infamia de invitar desde Túnez a la deserción en Irak de todos los países aliados de los USA (empezando, obviamente, por las tropas británicas), pese a que pocos días antes su Gobierno había votado una resolución de la propia ONU para que se mantuvieran allí el tiempo que hiciera falta. Naturalmente, ese gesto es más grave que el de no levantarse al paso de la bandera norteamericana en un desfile oficial, pero ha cosechado en Londres y Washington el mismo desprecio que su actuación en la guerra de Irak o que su indecorosa alianza con los terroristas Chávez y Castro.
 
Zapatero y sus escribas de la Moncloa no han reparado en lo ridícula que resulta esta reivindicación de la legalidad en la lucha antiterrorista viniendo de alguien que jamás denunció la utilización del GAL contra la ETA, que gobierna en Barcelona y en Madrid con un partido aliado con la ETA y que él mismo está en conversaciones con la ETA. Y que ha utilizado el terrorismo islámico contra el Gobierno del PP para llegar al Poder. Y que se niega a investigar la masacre del 11M porque le permitió llegar al Poder. Y que sigue utilizando la guerra de Irak, donde se siguen batiendo los soldados de Blair, como argumento fundamental para la criminalización del PP. Zapatero, en fin, ha quedado en evidencia en Singapur y en Londres. Y ha escrito este pliego de descargo en Madrid en defensa de su grotesca Alianza de Civilizaciones que demuestra que sigue siendo un aliado de los enemigos de Occidente, pero que tiene tanto miedo como poca vergüenza.
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