Zapatero y sus "madrinas de guerra"

Federico Jiménez Losantos
Al PSOE, que no necesita mucho para echarse al monte, le han salido unas madrinas de guerra que están a punto de enterrarlo. En el conflicto iraquí, toda la demagogia progre, todo el sectarismo izquierdoso, todo el rencor totalitario de los hijos putativos del Gulag se volcó en unas movilizaciones cuyo blanco era el PP, pero cuyo norte último era declarar un estado de excepción permanente en el que la derecha nunca pudiera gobernar. Casi todos los medios de comunicación, que gracias a la clarividencia de Aznar son hoy aplastantemente de izquierdas, formaron parte de esa trama, que esa sí que era una trama golpista, para deslegitimar a la derecha. Y Zapatero fue su recluta.

Tres meses después de la caída de Bagdad, el recluta Zapatero sigue disparándole a Aznar como si la guerra de Irak no hubiese terminado. Es como esos soldados japoneses que , cuarenta años después, no saben que la Segunda Guerra Mundial ha terminado. Y si Zapatero quiere llegar políticamente vivo a marzo, tendrá que licenciar a sus "madrinas de guerra" y firmar la paz con Aznar. De otra forma, va a tener un funeral con muchas lágrimas, pero él será un muerto. No sé si la gloria póstuma le compensa este calvario.
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