Zapatero concede crédito a Estella

Federico Jiménez Losantos
El PSOE vuelve al 81. Todo vale para echar a la derecha del poder, cualquier aliado es bueno para alcanzar el Gobierno de España, incluso los peores enemigos de España. Ayer, los pactos con la Unión Soviética y hasta los coqueteos con los militares golpistas. Hoy, los pactos con los separatistas del PNV y hasta los coqueteos con los terroristas y asimilados. Zapatero ni siquiera ha querido acotar o puntualizar la repugnante complicidad de Maragall con los presuntos que denuncian falsas torturas de la Guardia Civil. Por usar la fórmula de Rato, que a Carmen Chacón le pareció más aceptable que la de “cobertura“, Zapatero concede crédito al Pacto de Estella en la medida en que respalda el crédito que Maragall le concede a ETA. Pero si hay un dato nuevo en la política española que permite abrigar esperanzas de éxito a los artificieros del Pacto de Estella, ése es el de la deriva demagógica y disparatada del PSOE. Zapatero prefiere cualquier cosa al PP. Y cualquier cosa, es decir, Llamazares, Beiras, Pujol, Arzallus, Madrazo, Ibarreche y demás cuadrilla sólo puede significar una cosa: Estella.

Además de señalar la fecha del 25 de mayo (y la hora: las ocho de la tarde) para el relanzamiento, segunda parte o repetición ampliada de ese plan separatista-terrorista para romper España y Francia e instaurar un estado totalitario y racista sobre los escombros del País Vasco, Mayor Oreja ha creído necesario alertar muy seriamente sobre el peligro que para el futuro de nuestra democracia supone este socialismo de Zapatero y Maragall, González y Odón Elorza, instalado en la equidistancia entre ETA y “la guerra” (ese eslogan-fetiche del antiamericanismo a cualquier precio, incluso contra la ONU si respalda a Bush, Aznar y Blair) y que en el Parlamento Vasco ya sólo critica al PNV si antes ataca al PP bajo la jaculatoria grotesca del “no a la guerra“, mamarrachada demagógica en la que anda de la mano con ETA, Batasuna, Madrazo, Anasagasti y Arzallus.

En buena lógica, al PSOE debería espantarle compartir pancarta, barricada y enemigo con quienes han desatado una guerra terrorista contra España, incluida la parte española del PSOE. Pero está visto que no. El oportunismo enloquecido, el sectarismo ciego, el rencor revanchista pueden más que el sentido común, ya que el más elemental sentido patriótico parece reñido con el socialismo. ¿Veremos a Benegas otra vez junto a los nacionalistas y tras una pancarta pidiendo la autodeterminación del País Vasco, como hace veinte años? Hace veinte meses hubiéramos asegurado que no. Dentro de veinte días, quién sabe.

Con Zapatero y compañía, ya no hay seguridad de nada. De nada bueno, se entiende. Veremos lo que tarda la brunete mediática de Polanko en pedir una “lectura progresista” del Pacto de Estella el 25 de Mayo, a las ocho en punto de la tarde.
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