¿Veremos a Zapatero de piquetero?

Federico Jiménez Losantos
Los sindicatos han puesto abiertamente sobre la mesa el único argumento que, en su opinión, puede darles una cierta victoria en la huelga general del 20 de julio: la ilegalidad violenta, o lo que es lo mismo, la burla de la legalidad que supone no cumplir los servicios mínimos en el área esencial de los transportes. Descubiertas o anunciadas sus intenciones, el Gobierno probablemente responderá con la militarización de los transportes públicos y, dado que UGT y CCOO insisten en que ni un tren ni un avión pueda llegar a Sevilla el 20-J, cuando estén allí reunidos los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, el Ejecutivo deberá imponer por la fuerza el funcionamiento de esos servicios. En fin, los sindicatos lo han querido. Ahora el Gobierno no puede dejarse vencer ni dejar que unos gremios tan bárbaros como subvencionados humillen a la ciudadanía, cuyos bolsillos saquean.

Como no es descartable una participación terrorista aún más evidente en la huelga general, el Gobierno se verá abocado probablemente a la militarización. Y los trabajadores que no cumplan los servicios mínimos deberían ser sancionados severísimamente o simplemente despedidos. No hay término medio: la libertad de movimientos de las personas debe ser garantizada a toda costa por las autoridades legítimas utilizando toda la fuerza que precise y toda la batería legal que sea necesaria. Y advirtiendo que recurrirán cualquier impunidad garantizada por los Tribunales, como acaba de suceder en la huelga de autobuses de Barcelona. ¿Qué idea de la libertad tienen esos jueces que anulan el despido o las sanciones a los que convierten un servicio público en plataforma de agresión a los ciudadanos?

¿Y qué idea de la libertad y de los derechos cívicos va a defender Zapatero ante este cerco violento, ante este anunciado aislamiento de Sevilla por tierra, por aire y hasta por agua? ¿Se va a poner del lado de los que sólo mediante la violencia pueden conseguir sus propósitos? ¿Va a respaldar al Gobierno en el mantenimiento y cumplimiento de las servicios mínimos? Nunca ha estado tan claro lo que debe hacer el Gobierno. Y nunca ha estado más claro lo que debería hacer una oposición responsable: exactamente lo contrario de lo que viene haciendo el PSOE hasta la fecha. ¿Veremos a Zapatero de piquetero? Pues ya es lo último que nos queda por ver.
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