Una Cataluña norcoreana en una España vietnamizada

Federico Jiménez Losantos

Ha hecho fortuna el término "norcoreana" para referirse a las militarizadas movilizaciones, típicamente totalitarias, de la masa patrióticamente ovina del separatismo catalán, el movimiento más genuinamente totalitario de Europa con la propaganda más nazificada desde la caída de Berlín. Pero ni Goebbels ni Willi Münzenberg, el maestro de la propaganda comunista, en la que han abrevado desde el III Reich al gorilato venezolano –gracias al que Podemos puede presumir de presos políticos propios: Leopoldo López- tenían esas películas para niños y memos que ayer glosaba Arcadi Espada.

Y es que cientos de miles de racistas pintarrajeados, alineados como escolares, por números y colores, a las órdenes de unos caudillejos lloricas es algo que no veía el mundo desde los funerales del último Kim de Corea del Norte. El año que viene, si siguen sin atreverse a proclamar la república el 27S, deberían salir uniformaditos y llorando sobre enormes pañuelos blancos por la derrota de la Casa de Austria en la Guerra Civil –catalana y española- de 1714. ¡The Catawalking Dead gimiendo por los Habsburgo!

Madrid, tan abandonada como Saigón

Frente a la mamarrachada nacionalista, no por matonesca y grotesca menos menguante, un Estado europeo moderno, basado en una de la naciones más antiguas del mundo, España, tendría fácil pasar de la burla al contraataque. Teniendo en cuenta que más de la mitad de la población catalana se declara anti-separatista, ¿cómo es posible que todas las cadenas de televisión lo sean? ¿Cómo es posible que la Junta Electoral Central, la de Madrid, en una calzonazada apoteósica, permita el mítin de siete horas en TV3 a los partidos separatistas –clamorosamente ilegal- y lo compense, como los árbitros cobardes, aconsejando a la cadena pública que les dé las mismas horas a los no separatistas algún día de fiesta, de puente o de acueducto? ¿Cómo es posible que el duopolio italiano concesión del Gobierno Central, en sus ocho canales, compita en obsequiosidad con los separatistas? ¿Cómo es posible que la propia TVE acate, con sordina, los mantras antiespañoles?

Pues todo esto, que la Cataluña antiseparatista no tenga cadenas de televisión ni de radio que la defiendan activamente las 24 horas del día, es posible porque los Gobiernos de España, en los últimos treinta años, han preferido pactar con la casta política más ladrona de Europa a cambio de que les voten anualmente los Presupuestos en las Cortes dizque Españolas. Y no contentos con permitirles robar a mansalva les han entregado todos los medios de formación de la opinión pública, desde la educación a todos los niveles, pasando por todos los periódicos y radios, a toda la televisión. Apenas algún programa de alguna radio de frecuencia estatal no prohibido por el CAC -tribunal de represión informativa en el que participan PP y PSC- y alguna tertulia alborotadora en la que, dentro de la mayoría progre y, en general, antiespañola, dejan que se oigan voces contra el separatismo.

El único partido nítidamente antinacionalista, Ciudadanos -segunda fuerza en las encuestas- no tiene un solo periódico, radio o televisión que le apoye. No la tiene tampoco el PP, pero el Gobierno del PP es el que quita y pone a los directores de La Vanguardia y el que apoya financieramente a la SER. Tiene lo que merece. En cuanto al PSC es el señorito separatista segundón o la chacha que le bailotea. No hay ningún Estado, región, comarca o cubil en Europa con tan escandalosa desigualdad en los medios de comunicación, que, de una u otra forma, crean la opinión pública y decanta las elecciones.

Balcanización y vietnamización

Madrid, capital de esa España finlandizada, como querían a toda Europa los soviéticos, no actúa ante ninguna de las afrentas del separatismo. La nación, con sus autoridades legítimas a la cabeza, está neutralizada, como no lo ha estado desde mayo de 1808, cuando la Corona, la aristocracia, la Iglesia y buena parte del Ejército, se sometieron villanamente a Napoleón. La Moncloa es como la embajada americana de Saigón poco antes de que los USA abandonaran a su negra suerte Vietnam del Sur, Laos y Camboya. Aún nadie se encarama a los helicópteros, pero nadie piensa ya en resistir.

Y es que al problema tradicional de la España de las Autonomías, que es el de la balcanización, se ha añadido la vietnamización, fruto de la entrada en juego de una partido comunista, Podemos, íntimamente ligado a la ETA y que con el apoyo estratégico del PSOE ha creado en España lo que el Che Guevara predicaba para cada país: "crear un dos, tres, muchos Viet-nam". En casi todas las grandes ciudades y casi todas las autonomías, el PSOE ha propiciado la unión de esos dos fenómenos, el centrípeto y el antisistema, el balcanizante y el comunistizante, mediáticamente poderosísimos.

Hay muchas especulaciones, unas más verosímiles que otras, sobre el cambio mediático en marcha, cuya clave a largo plazo es el desplazamiento en la creación de opinión de la prensa de papel a la de Internet. Pero a dos semanas de las catalanas y a tres meses de las Generales, la Izquierda y los separatistas, o sea, la alianza ya vigente en casi toda España del PSOE con Podemos y los nacionalistas, tiene una mayoría mediática aplastante.

El cambiante panorama mediático

Repasemos: además del clásico Comando Rubalcaba, con la SER, Cuatro y El País (que deja el sorayismo), Podemos cuenta con la Sexta y Tele5 y ha tomado posiciones en algunos medios que, como El Mundo, hace sólo dos años parecían invulnerables. Ninguno lo es en un periodismo muy joven, muy barato, muy radical, muy frívolo y muy encanallado. Se dice que la ruina financiera de PRISA es inminente, lo que estaría llevando a Soraya a crear un grupo formado por La Sexta, Onda Cero, La Razón y El Mundo. Frente a él, la Moncloa –Moragas y demás- sólo tendrían seguros el ABC, la COPE y 13TV, porque con TVE se cuenta muy poco. En cuanto a Ciudadanos, tiene el apoyo o cuenta con la neutralidad de los periódicos nativos de Internet, esRadio y algunos programas sueltos en otros medios. Pero tanto los favorables al PP como a Ciudadanos son muy inferiores en número y alcance a los que se alinean con la Izquierda y los nacionalistas.

En estas condiciones, la movilización de la opinión pública para que el Gobierno, las instituciones y los partidos que se dicen nacionales actúen en serio contra el separatismo catalán, su secuela vasca y navarra, además del posible pacto de Gobierno del PSOE de Sánchez con Podemos es poco más que una quimera. Los medios liberales, conservadores y socialistas con una idea nacional (los que sigue parte del PSOE, UPyD y C´s) tenemos, sin duda, una influencia cada vez mayor en Internet, pero escasa en el conjunto de las televisiones y limitada en las cadenas de radio. Y sin una cobertura mediática adecuada, puede mantenerse el oficialismo por temor al cambio, el tran-tran del PP, pero difícilmente lograremos que la sociedad reaccione no sólo contra los totalitarios comunistas y separatistas sino contra una clase política que hace tiempo que dejó de sentir y servir a nuestra Nación. Viet-Nam no se perdió, se abandonó. Y con España está pasando lo mismo.

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