Un nuevo modelo de corrupción

Federico Jiménez Losantos
La sorda lucha interna dentro del Gobierno a propósito de la querella de Ferrovial contra la concesión de una licencia de UMTS al consorcio Xfera (Florentino Pérez y Carlos March, léase Polanco) se ha saldado de una forma tan previsible como escandalosa: con la retirada de la querella por parte de Ferrovial (Entrecanales Junior, léase de nuevo Polanco), bien es verdad que tras haber conseguido una suculenta licencia para construir la autopista R-4 por parte del Ministerio de Fomento, ahora en manos de Alvarez Cascos. Puede ser la primera gran operación de Pepe Villar, ex-mano derecha de Arias Salgado y ahora contratado por el vicepresidente Rajoy para que le asesore en casos como éste: querella contra el Gobierno de una constructora que quiere seguir prosperando con el mismo Gobierno, aunque con otro ministro: se retira la querella y sanseacabó: paz en la tierra prometida a los ricos de buena voluntad. Y a ver si Doña Birulés estira un poco el espacio radioeléctrico para que no se querelle Galdón.

Como "hasta el rabo, todo es Floro", sabiduría taurofinanciera quintaesenciada, ya sabíamos que uno de los jueces que debían dictaminar sobre el recurso de Ferrovial tenía una pequeña gran contraindicación: un paquete de acciones de una de las firmas en pugna. Por lo visto, no era el único ahorrador en Bolsa: también el presidente del tribunal padecía el mismo mal. Pero ya no ha lugar el malestar ético ni caben problemas de conciencia: retirada la mano, huelga la limosna, sin querella no hay recusación ni conflicto. Arias Salgado, a sueldo de Carlos March, respira en Carrefour. Pepe Villar, a sueldo de Rajoy, respira en su despacho y avista grandes horizontes. Cascos, privado de la querella, respira en el AVE y observa cómo Polanco respeta sus pactos: ni una foto de Gema en "El País" en vísperas de la decisión de la Audiencia para agraviar a Fomento, porque Carlos March estaba, está y estará en Xfera; a lo mejor, hasta cabe un gajo esférico para Don Jesús. Por su parte, Rajoy puede presentarle a Aznar un conflicto envenenado resuelto por un método ideal para un régimen de mayoría absoluta: retirada del adversario. Y Polanco, todavía con la resaca de la ejecución de Liaño en su Salita de Estar del Supremo, podrá pedir a Carrefour otra caja de Dom Perignon para brindar por la Paz Perpetua de los multimillonarios de España.

Queda como unos zorros la Justicia, queda un día más en ridiculo el Estado de Derecho. No sabremos, de momento y quizá nunca, hasta qué punto se vulneró la Ley en la concesión de UMTS. Pero Ferrovial construirá la autopista, Cascos acabará el AVE, Polanco les subirá el sueldo a los jueces, Aznar instalará a España entre los países más poderosos del mundo y los magistrados de la Audiencia podrán seguir ahorrando en Bolsa y tramitando asuntos de menor cuantía.

Hoy publica "El Mundo" que un amigo de Felipe González, socio de Sarasola, se llevó mil millones por la recalificación, previo contrato, de unos terrenos irrecalificables en Andalucía. Bah. Noticias de la Edad de Piedra. En este nuevo milenio disfrutamos de un nuevo modelo de corrupción: ya no va en tartana, sino en AVE o por autopista. Entre canales y puertos, especialidad de Paco Cascos, se perfila un nuevo Estado de Obras. Volveremos, por fin, a inaugurar pantanos. Aunque no serán precisamente de virtud.
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