Un Estado de Alarma permanente, una Oposición permanentemente asustada

Federico Jiménez Losantos

En su última comparecencia soviética, que ha motivado el plantón de los medios de comunicación menos deudores o menos identificados con el Poder socialcomunista, el copresidente coronavírico Sánchez -el político es Iglesias- anunció ayer un Estado de Alarma permanente, podría decirse en funciones, como cuando prometió en la moción de censura que convocaría elecciones en un plazo máximo de tres meses, se tiró casi un año y, si no se carga los Presupuestos ERC, aún seguiría en funciones okupando el Falcon.

Y esto ya no es una dictadura zarrapastrosa, es un golpe de Estado a plazos que aprovecha la terrible situación que el Gobierno ha creado con su criminal acción y su cerril incompetencia. Con 11.000 muertos, seguimos esperando que este Gobierno infame y sus infames socios pidan perdón a los ciudadanos y nos comuniquen la fecha, no en que acaba el Estado de Alarma, sino su estancia en el Poder y su paso a la protección judicial a que tienen derecho todos los imputados, por atroces que sean sus crímenes.

Una situación ilegal y ruinosa

Sin embargo, ni siquiera con la ayuda de un Poder Judicial que se empieza a oponer a este ataque permanente a la Constitución que usa como Estado de Excepción el supuesto Estado de Alarma, actuando ilegalmente en los dos ámbitos por continua chapucería, es capaz de que la Oposición se indigne un poco o lo finja y se oponga un poquitín, aunque no lo haga.

Después de diez días sin llamarlo por teléfono, El Felón comunicó al Jefe de la Oposición que seguirá desgobernando España como hasta ahora: sin plan, sin criterio y fuera de la Ley. Y Casado, que había asegurado que no votaría la prórroga del Estado de Alarma si no cambiaban los términos del cerrojazo económico que ya ha provocado dos millones de parados, se apresuró vía twitter a asegurarle su apoyo. Y en términos sonrojantes: "He recibido la llamada de Pedro Sánchez para informarme que (sic) solicitará al Congreso la prórroga del Estado de Alarma. Le he vuelto a transmitir el apoyo del Partido Popular para las medidas de contención contra el coronavirus. La lealtad y la unidad exigen eficacia y transparencia"

El verbo informar exige la preposición de, no basta que. Si hasta un gran orador como Casado no usa bien el idioma, o le escriben los tuits o está en un estado lamentable, y no sólo en lo gramatical sino en lo político. ¿De qué lealtad habla Casado? No se puede ser leal a un desleal. ¿De qué unidad, si ni siquiera la Oposición está unida y menos aún el Gobierno y sus socios, cuyo sector más abiertamente golpista acaba de presentar una moción para legalizar toda injuria al Rey, España y las Fuerzas Armadas? ¿Piensa el presidente del PP que se puede hacer Oposición sin oponerse? El Estado de Alarma incluye, como denunciamos aquí hace dos semanas, ese artículo 13 /c que permite expropiar todo a todos sin indemnizar a nadie. ¿Cómo puede aceptarse la prórroga sine die de semejante alarde comunista?

Ciudadanos, al pairo

Lo dicho para Casado vale para Arrimadas: ¿cómo puede decirse que esta crisis coge a España con un Estado mastodóntico e ineficaz, y dar a ese Estado apropiado por el Gobierno la capacidad legal de expropiar a todos? ¿Hay que hacerse la foto de una unanimidad inexistente para demostrar que se desea su existencia, en vez de combatir a un Gobierno que la desprecia? Temo que tanto el PP como C´s han decidido que la tarea de oposición ya la hacen los dirigentes que en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid se enfrentan al desastre del Gobierno (Villacís; Aguado es una calamidad).

No acaban de entender que un día que pierde la Oposición es un día que les aleja del Gobierno. No se dan cuenta de que el PSOE y Podemos ya han empezado la batalla de la propaganda culpando a todas las derechas, de la inmensa mortandad causada por su sectarismo y su incompetencia. Esa campaña es ya tan obscena como evidente, pero en el PP triunfa el estilo de Rajoy: hacerse el muerto y sentarse a esperar el fallo del contrario. Pero el contrario podría ir a la cárcel por homicidio culposo si pierde el Poder, así que harán cualquier cosa, la que sea, para conservarlo. Parece mentira que no hayan aprendido la lección del 11M. Sólo el miedo que todavía les da.

Abascal debe explicarse

Tampoco Vox ha querido explicar a sus votantes y simpatizantes el acto de fervorín y culto al Líder, sólo para militantes, en Vista Triste. No basta decir que se equivocaron sin decir quién lo hizo. Es como cuando la Izquierda dice que "asume la responsabilidad" de una fechoría, pero no dimite ningún responsable. Ya sabemos que lo es siempre el Jefe, pero al partido le ayudaría saber quiénes pueden tomar o apoyar esas decisiones que incapacitan durante un tiempo precioso para hacer la dura oposición que merece Sánchez y que Vox puede permitirse más que cualquier otro. Conocemos ahora el núcleo duro de C´s que volvió sordo y ciego a Rivera. Le vendría muy bien a Abascal identificar a los incondicionales para evitar una suerte parecida, porque a Casado le están salvando Ayuso y Almeida, pero a él, después de tontear hasta el 20 de agosto para mantener Madrid, no le salvan Ortega Smith ni Monasterio, milagrosamente salvada del virus. Eso sí: no ponerse al teléfono tras la llamada del Felón estuvo requetebién.

Oposición, sí; Inhibición, no.

Sobre todo, echa uno en falta una acción concertada de la Oposición en su conjunto, porque eso demuestra que sigue actuando sólo con criterios de partido y electoralistas, ni de Estado, ni nacionales, ni democráticos. Y no basta con criticar ese confinamiento que nos confina a todos a la ruina, hay que proponer una alternativa de mínimos, económica y social. Nada de Pactos de la Moncloa, que la mayoría no saben ni lo que fueron ni lo que significaron. Entre otras cosas malas, el poder que se dio a los sindicatos.

Lo que falta es una alternativa de Gobierno en los contenidos, que ya vendrá, si viene, el continente, es decir, la composición del Gobierno. Pero si siguen dejando que la oposición al despotismo de Sánchez la hagan los pocos medios de comunicación que el PP de Soraya y Rajoy dejaron vivos, están políticamente muertos. Cuando Pedro I El Enterrador termine su tarea emprenderá la demolición de la Oposición que no supo oponerse a tiempo. Lo malo de esto es que, más allá de que estamos viviendo una experiencia inédita y terrible, conocemos esta inhibición por parte de la Oposición y sus terribles resultados. Lo hemos vivido tantas veces que deberían verlo venir. Hay mansos que, por cobardear en tablas, no ven a Florito con la puntilla.

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