Asalto al BBVA

Un banco para Polanco

Federico Jiménez Losantos
Esto ya no es Madrid, sino Chicago. Esto ya no es España, sino Venezuela. En realidad, esto es Polanquilandia, Polanconia o Polancaña, antes España. La fabulosa política de medios de Aznar, consistente en comprar obediencia a costa de la idiocia y en vender pactos a quien sólo sabe mandar ha dado este resultado: los periodistas de Polanco investigan, persiguen y denuncian a los banqueros que no se pliegan a los designios del Patrón. ¿Qué los diseños de Matías Cortés no cuajan y que Francisco González no resulta pieza tan fácil de digerir como Alfonso Cortina? Pues se moviliza al Gobierno contra Francisco González, ¿Que sigue sin rendirse? Pues se filtra que la CNMV investiga supuestas irregularidades de Inversiones FG hace ocho o nueve años, cuando fue vendida a Merrill Lynch. A ver si se aburre, se asquea, se rinde, se va, y de la mano de Abelló y del Rivero llega Oscar Fanjul u otro hombre de confianza del PRISOE.
 
Lo que no ha contado la SER a sus oyentes es que lo que supuestamente estaba investigando la CNMV era... una denuncia de la SER. Lo que no ha contado El País a sus muchos lectores al citar como fuente de esta primicia a la SER era que la propia SER generaba esa noticia. Lo que no ha revelado Cinco Días a sus escasos lectores era que la famosa investigación de la CNMV no partía, como podía creerse, de una denuncia de Merrill Linch contra Inversiones FG sino de una operación de acoso y derribo orquestada por el abogado de Polanco, respaldada por el asesor económico de Zapatero (despedido del BBVA hace unos años por servir más al PSOE que al Banco), obedecida tras los primeros titubeos por el vicepresidente económico en términos lindantes con la prevaricación y rematada por la cadena de Polanco, la que inventó los terroristas suicidas del 11-M y que está dispuesta a inventar los banqueros suicidas, que serán los que no se plieguen a sus designios.
 
Los dossieres en el peor estilo mafioso circulaban o eran ofrecidos desde antes de Navidades a quienes los quisieran ver, aunque por la procedencia se imponía la distancia. Ahora, ya sabemos de dónde procedían los papeles y los escribas, mientras miran hacia otro lado los fariseos. ¿Y alguien puede dudar de que el verdadero dueño, el presidente real, el super-CEO del BBVA si sale esta operación adelante será Jesús de Polanco y que sus inmensos recursos estarán siempre a su servicio? Evidentemente, no. De eso precisamente se trata. ¡Ay Polanconia o Polancaña, antes España!
 
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