Opinión

Soneto quevediano al rector regido

Federico Jiménez Losantos
¡Pobre Montero, a su abyección pegado,
Ayer dizque sayón, mañana escriba!
¡Pobre hombre, boca abajo y tan arriba!
¡Pobre rehén, atado y bien atado!

El Rector Montemiedo ahora llamado,
Por los que observan su ambición cautiva
Es hoy la imagen de la muerte viva
Y de la vida muerta en descampado.

Ha convertido la Universidad en nada
Ha hecho de Edurne Uriarte una heroína.
Y de una oposición una alcaldada.

La harina que soñó, toda es mohína.
Tiene el cargo ocupado por la espada.
Y el despacho, donde antes la letrina.

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