Que lo cuenten todo

Federico Jiménez Losantos
La SER, encargada una vez más del trabajo sucio del PSOE, de la denigración y trituración de sus rivales internos o externos, ha denunciado con aparato de rayos y truenos a Díaz Chavero, el dirigente ugetista que se opuso a Méndez en la política de confrontación sindical con el Gobierno aun a costa de renunciar a suscribir el pacto social firmado entre Comisiones, CEOE y Gobierno. Esta operación de destrucción personal prueba hasta qué punto Méndez no ha hecho sino radicalizar artificialmente la oposición al Gobierno para hacer, sin decirlo, esa oposición de desgaste al Gobierno del PP que el polanquismo preconiza y ejerce. Si Méndez no fuera un peón del zapaterismo teledirigido no se encargaría la SER del asesinato civil de sus rivales.

Que Chavero tuviera toda la razón en su contencioso con Méndez no tiene nada que ver con que las subvenciones para ese fantasmal Insituto Cervantes bis organizado por él y varios dirigentes de la federación de Enseñanza de UGT sea una estafa al contribuyente. Todo lo legal que se quiera, pero una estafa moral. Como en su día lo denunciamos, sólo nos queda ratificarnos en la denuncia. Para la SER, en cambio, se trata de una novedad, de ahí la jeremiada teatral y el pomposo rasgarse de vestiduras. Resulta de una hipocresía escandalosa que el denunciante sea precisamente la SER, o sea Polanco, el mayor beneficiario conocido de los fondos FAD, que eso sí que es un saqueo al por mayor de fondos públicos.

Si Chavero contase el dinero que ha obtenido la UGT por la misma vía que su asociación dizque lingüística, se iba a enterar la sociedad española de cómo las gasta Méndez. Pues eso: que se entere. Queremos saber cómo y de dónde obtienen tantísimos millones de subvenciones estos sindicalistas liberados de todo, incluído el dar cuenta de sus ingresos. Queremos saber cuánto dinero público va a parar a los sindicatos y a los negocios particulares o paralelos de los sindicalistas. Y quien dice sindicatos dice Patronal. Queremos saber cuántos millones le dan a Cuevas para instruir o algo así a presuntos alevines de empresarios en las artes del toma y no daca, del trinca, firma, sonríe y a cobrar otra foto, todo en aras de la paz social que disfrutamos. Queremos saber cuánto nos cuesta ese disfrute y los que realmente lo disfrutan. Que Chavero, Méndez y Cuevas lo cuenten todo. Pero todo. Y, si se atreve, que lo recuente la SER.

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