Comisión 11-M

Pumpido y Del Olmo se retratan

Federico Jiménez Losantos
El Fiscal Particular del Gobierno de su amigo ZP, don Cándido Conde Pumpido, no ha vacilado en arremeter contra el diputado Jaime Ignacio del Burgo por atreverse a seguir investigando quién provocó realmente la masacre del 11-M para condicionar el voto de los españoles. Pumpido no movió un dedo cuando al vicepresidente de la Comisión, el socialista Martínez Sanjuán, se le sorprendió amañando la comparecencia del ya célebre “Portero Automático de Rubalcaba”. Tampoco le ha parecido mal a Conde Pumpido que se preparen las comparecencias de los más altos funcionarios de la Policía y la Guardia Civil en una de las sedes del PSOE, no sabemos si porque es costumbre en los zapateristas prepararlo todo allí, dejando el hogar para la familia y la oficina para asuntos de trámite, o porque la prevaricación y el perjurio no figuran entre sus figuras delictivas más aborrecidas. Pero si el nombrado Fiscal General del Estado (otra cosa es de lo que ejerce) calló con los de la UCO, la UDYCO, el Portero Automático y el Vicepresidente que lo aleccionaba, ¿qué vamos a decir? Que ha perdido una ocasión de oro para callarse.
 
Claro que, después de decir también muy campanudamente que no hay ni puede haber autor intelectual de la masacre del 11-M, porque cincuenta participaron en ella, todo lo que diga y haga Pumpido no puede sorprender demasiado. Lo que todavía llama la atención es que el PP no pida públicamente su cabeza por lo menos tres veces al día.
 
Tampoco deja de escandalizarnos la reacción del discreto juez del Olmo contra Del Burgo, aunque nos sorprenda menos, si cabe. En las declaraciones de Zouhier a Del Burgo sobre el papel esencial de Toro Castro en la venta de dinamita tanto a etarras como a marroquíes quedaba en evidencia el juez, por mantener en libertad con cargos (¡con cargos y en un caso de doscientos muertos y mil quinientos heridos!) a un sujeto que tiene sobre su conciencia, caso de conservar algún pequeño fragmento de ella, y si no huye responderá ante la Justicia de delitos infinitamente más graves que el noventa y nueve por ciento de todos los reclusos que hay en España en prisión preventiva. Nunca lo hemos entendido y ahora lo entendemos menos. Porque al juez no lo puso ZP. Aunque, eso sí, Pumpido le apoyó públicamente para hacerse con el caso de los suicidas de Leganés que pretendía la jueza Teresa Palacios. Por supuesto, el paralelismo en el enfado contra Del Burgo no tendrá nada que ver con ese detalle. A cambio, el heroico diputado navarro se ha convertido en un pequeño héroe entre los muchos villanos de la Comisión del 11-M, que ni quieren saber ni quieren que les cuenten. Vaya pájaros.
 
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