¿Por qué niegan la evidencia?

Federico Jiménez Losantos
Si malo es siempre el corporativismo, el judicial es malísimo. Y cuando se ejerce a propósito de las flaquezas humanas de los propios jueces resulta entre ridículo y siniestro. La forma en que los jueces del País Vasco se someten al terrorismo etarra –como tantos otros sectores, con las heroicas excepciones de rigor– se manifiesta de muchas maneras. Acaso la más elocuente sea la negativa a administrar justicia allí. Se van los que ya están y no quiere ir nadie. Incluso los jueces nacidos en el País Vasco prefieren salir huyendo.

El Presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, señor Zorrilla, pretende, sin embargo, disimular esa dramática situación. Llega a decir que tras el asesinato del magistrado Lidón han disminuído las peticiones de traslado a otras zonas de España. Además de que los datos conocidos no abonaban esa impresión, hay demasiado interés en fingir “normalidad” por parte de algunos sectores del PNV y de la propia Judicatura como para no ver en estas manifestaciones algo más y algo peor que un ejercicio de corporativismo o un alarde de voluntarismo, ambos dignos de mejor causa.

En el País Vasco no hay libertad porque no hay justicia. Y no hay justicia, entre otras razones, porque no hay jueces capaces de aplicarla. Ni jueces suficientes, ni, sobre todo, dispuestos a jugarse la vida para acabar con el enemigo de todas las libertades, que es el nacionalismo terrorista. Sucede que el aliado estratégico del nacionalismo etarra, que es el nacionalismo mal llamado “moderado” o “democrático” del PNV-EA-IU, mantiene una presión añadida sobre los jueces –por ejemplo, en las campañas sobre el uso del euskera en los juzgados– pero juega a presentar la situación como relativamente normal, para que el resto de España no reaccione con más firmeza ante el permanente atropello de la legalidad y de la dignidad humana que padecen los vascos no nacionalistas. Que el PNV finja una cierta “normalización” del País Vasco es lógico. Que le ayuden desde el TSJPV es lamentable. E inútil. No se puede tapar el sol con el dedo. Y menos, en una Óptica.


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