Vivienda

Piqué o el liderazgo insostenible

Federico Jiménez Losantos
Anunciar que el único sector que funciona en España, el que mantiene la economía a flote, e incluso flotando sobre la sumergida cabeza de la economía europea, está a punto de entrar en crisis sería una estupidez relativamente lógica en un dirigente del PSOE. En boca de un ministro del PP, o peor, de un ministro de Aznar y candidato autonómico del PP es un disparate incomprensible, una afrenta a la razón y una salida de pata de banco. Claro que en los últimos tiempos las salidas de Piqué son todas de pata de banco o de caixa, salvo cuando actúa con guión de Cebrián, que le da esa solidez argumental y esa contundencia política que se ahorra en materia ética. Aún no ha hundido las televisiones locales y ya está empeñado en hundir la construcción. ¡Hay que parar a Piqué!

Los que lo conocen de antiguo, o sea, del pujolismo ferviente y el delarrosismo aplicado, explican el aparentemente inexplicable comportamiento de Piqué por la envidia, la maldita envidia que le provoca el injustificado, insospechado e inmerecido protagonismo de Ana de Palacio. ¡Lo que estaría disfrutando Piqué con la crisis iraquí! ¡Ni Pujol haciendo de Dios en la “Operación Ubu” de Els Joglars: aquí un bombardeo, allí un terremoto, allá una crisis fronteriza, acullá una resolución de la ONU! ¡Cómo brillaría la facundia de don Josep! ¡Cómo abriría los informativos de la CNN! ¡Cómo emularía y hasta superaría la elocuencia comprometida de Tony Blair defendiendo la causa de Occidente! ¡Qué injusta es la política: Ana de Palacio codeándose con Powell y él con Mas y Carod Rovira!

Aunque tenga sobradas razones personales para sentirse maltratado, hay que parar a Piqué, por el bien de España. A este paso, su liderazgo insostenible no sólo puede hundir al PP en Cataluña sino arruinar a Florentino Pérez. Y eso son palabras mayores.

¿No será que también aspira a la presidencia del Barça?
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