Críticas a Aguirre

Piqué gallardonea contra su partido

Federico Jiménez Losantos
Dos salidas de pata de banco ha tenido últimamente Josep Piqué, actual dirigente del PP en Cataluña, antes alto cargo de la administración Pujol y después varias veces ministro. La última ha sido una gansada monumental, como las que prodigaba Lacalle cuando aspiraba al palco del Barça como dirigente y no como invitado. Ha dicho que ser del Barça, como lo son él mismo desde pequeño y Zapatero desde jovencito, no es menos respetable que ser del Real Madrid, como Aznar o Esperanza Aguirre. Y digo que es una gansada porque Aguirre hizo esa frase a propósito del amor zapateril por los colores barcelonistas (importados de Suiza por Juan Gamper en uno de los pocos y admirables casos de apertura de fronteras en la Cataluña moderna) dentro de la crítica a la permanente discriminación contra los madrileños en la persona de su Presidenta y en los Presupuestos Generales del Estado. Área, por cierto, donde Aznar, aun siendo tan del Madrid, nunca maltrató a Cataluña en el capítulo de inversiones e infraestructuras.
 
Pero eso lo sabe perfectamente Piqué, que en lugar de defender que los madrileños no sean favorecidos pero tampoco discriminados en favor del Tripartito, como corresponde al representante de un partido nacional español, ha cogido el rábano por las hojas y se ha prestado a hacer de Gallardón contra Esperanza Aguirre, que es algo siempre muy apreciado entre la izquierda mediática, política y titiritera. No es el único homenaje a Vellido Dolfos de Piqué, que hace pocos días ilustraba su oposición a Acebes con este argumento digno de Rovireche: “la diferencia es que él es de Ávila y yo soy de Vilanova”. O sea, que habría una incompatibilidad telúrica entre ser de Ávila y entender a los catalanes, aunque yo más bien creo que hay una incapacidad moral por parte de la clase política catalana, incluido el PP, para salir del carril racista, aldeano y cerril del forofismo futbolero, que es el estilo político imperante allí desde la Transición y en el que, ay, el Barça, según la famosa acuñación del maligno Vázquez Montalbán, han querido que sea “más que un club”. Mientras ERC siga haciendo campaña contra Madrid 2012, Piqué debería esmerarse en defender lo suyo y a los suyos –que no son los escombros de UDC– en vez de sentar plaza de Gallardón. O sea, de Gallardonet.
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