No es un cambio de Gobierno, es un Gobierno para el cambio de Régimen

Federico Jiménez Losantos

Sánchez ha dado un gran paso para liquidar el régimen constitucional del 78 y proceder a la voladura, que imagina controlada, de la nación española. El nuevo Gobierno es mucho más fuerte que el anterior, más sanchista si cabe, y presenta menos fisuras para finalizar el verdadero proyecto, que es el cambio, mediante leyes habilitantes, como las de Hugo Chávez, copia de las de Hitler en 1934, del régimen constitucional. Se le va a dar la vuelta a la Transición mediante la fórmula que Torcuato Fernández Miranda enunció como "de la Ley a la Ley". Así se hizo la Transición, así llegó la democracia, así se conservó la Nación y así tuvimos Constitución.

De Torcuato Fernández Miranda a Félix Bolaños

Pues bien, como se hizo, se deshará. El cambio tuvo una aceptación silente por parte de los españoles, que no querían líos, sino seguir adelante con sus vidas tras la muerte de Franco, y que se informaban básicamente mediante una televisión con dos cadenas -mejor, cadena y media: Primera y el UHF-. Su Director General, Adolfo Suárez, pasó de TVE a la Secretaría General del Movimiento, el Partido Único del Régimen, y de ahí, gracias a Juan Carlos y Torcuato, a la presidencia del Gobierno, para acometer el cambio de régimen. El orden legal, garantía de que no hubiera represalias ni resistencias, quedó a cargo de Torcuato como Presidente de las Cortes, que sustituyó a Alejandro Rodríguez de Valcárcel por la misma razón que Suárez a Carlos Arias Navarro: ninguno entendía la necesidad del cambio.

Valcárcel le hizo jurar a Juan Carlos, a lo Santa Gadea, los principios del Movimiento para ser coronado rey. Agravio que no olvidó pero que no le vino mal para el primer año de la Transición, cuando iba de puntillas, con Arias a cuestas, deshaciendo el régimen sin hacer ruido. Para ello fue necesario que las propias Cortes de Franco se disolvieran voluntariamente y dieran paso a otras elegidas democráticamente. Torcuato y, sobre todo, Miguel Primo de Rivera y su tía Pilar, hermana de José Antonio, fueron clave en ese acto de generosidad, donde también influiría el miedo, pero donde, sobre todo, se impusieron el patriotismo y la inteligencia política.

Testigo del asalto a la tumba de Franco

Félix Bolaños es hombre de Leyes y de Sánchez, lo que lo convierte en doblemente peligroso, en la pieza clave del cambio de Régimen, cuyas fases previas protagonizó. La más grave para quien sabe de Derecho fue el asalto a la tumba de Franco, la negativa a sepultarlo en la cripta familiar y el traslado en helicóptero del ataúd, junto a la familia Franco y a la novia de Garzón, al cementerio de Mingorrubio, elegido por el Gobierno para reinhumarlo, siempre con el prevarirrespaldo de la Sala de lo Tendencioso Administrativo del Supremo, que, cuatro décadas después de su entierro, declaró "urgente" la exhumación. No sé qué pensaría Bolaños dentro del helicóptero, pero sabía que protagonizaba algo criminalmente importante: profanar la tumba de la España Nacional, de media nación en guerra. Los frívolos de Ciudadanos, los cobardes del PP y la Iglesia, deudora eterna de Franco, no se opusieron a ese delito de Lesa Patria. Pero Bolaños, pálido, porque, a diferencia de Rivera y Casado, sí sabía lo que hacía, estaba ahí.

Todos los asaltos al sistema constitucional mediante leyes aberrantes han contado con la participación del nuevo hombre fuerte invisible del Gobierno. Es verdad que las leyes de Violencia de Genero y de Memoria Histórica, estaban ahí. Pero los indultos, la ley de Memoria Democrática, la Ley Trans y la Ley de Seguridad Nacional, pórtico de la Dictadura de Sánchez, han tenido a Bolaños como partero o suavizador de su rasposa condición legal, cuando no abiertamente contrarias a Derecho. Para eso es abogado y brillante, primero de su promoción, aunque inclinarse por lo laboral ya preludiaba su ingreso en el PSOE, taller de derechos de hecho.

La gran diferencia entre el caído Redondo y el alzado Bolaños es el PSOE, al que uno asesoró y al que el otro pertenece. Y si Redondo quiso aparecer en las fotos del pacto de Gobierno con Podemos y el inútil triunfo electoral de Illa, Bolaños labró la ruina de Ciudadanos en dos episodios esenciales: el apoyo a los Estados de Alarma y la moción de censura de Murcia. No estamos, pues, ante un técnico legal, sino ante un político que sabe de leyes, lo más peligroso como Número Dos de un Gobierno cuyo Número Uno ve la Ley como un obstáculo que saltar, eludir o disimular.

Los comunistas, únicos indiscutibles

Con Bolaños, sobraba Carmen Calvo. Y con Calvo, caían Redondo y el que, en la luna de miel con Sánchez, era su hombre en el PSOE: Ábalos. Lo de conservar a los ministros de Podemos es una forma de humillar a Iglesias, que desde su tumba en Madrid ve que Yoli Tenacillas resulta una compañera de aventura golpista mucho más cómoda a la grupa del Felón. Vamos, que gracias a sus sonrisas y bucles, y melindres y momos, siguen en sus puestos dos lerdos, Garzón y Castells, el hervíboro y el meritófobo.

Por cierto, si el ministro de Universidades dijo que a Clarín lo fusiló Franco, el de Cultura, Iceta, fue expulsado de la carrera tras cinco años en Primero. En Deportes, tras impulsar el sillón-ball como deporte olímpico, defenderá que la Ley Trans se cargue el deporte femenino. Marlaska y Robles en el Gobierno prueban que los jueces de carrera al lado de Sánchez aseguran las ilegalidades más desvergonzadas. Y la vicepresidenta Calviño garantiza que los fondos europeos irán a los amigos del Ibex35 más verdes, ecolojetas y femitranspirables. Ni un euro para el autónomo, empresario o agricultor que busca que sobreviva su empresa pero que no lucha contra el cambio del clima climático. Los eurofondos son aire y van al aire, etcétera.

Es difícil saber lo que la alcaldesa de Gavá y la de Gandía aportarán al Gobierno. De momento, recuerdan a Leire Pajín y Bibiana Aído, que llegaron a ministras por ser jóvenes y mujeres. Pilar Llop dijo que España no era una democracia porque el 50% de hombres oprimía al 50% mujeril. Ella alivia. Iba para rival de Ayuso en Madrid y dejó el Sitio de Peligro a Hanna Montana. En la guerra total Sánchez-Ayuso, o mueres o asciendes.

La alternativa es Madrid

Y es que ante Sánchez y sus gobiernos, éste más fuerte que el anterior y diseñado para hacer irreversible el cambio de régimen en dos años, Ayuso plantó en la mismísima Moncloa la bandera de la resistencia nacional. Su comunicado tras ver al Felón ha sido la moción de censura que Casado no quiere presentar. Ella, sí. Y hay que tomar nota de cuatro frases:

"España está secuestrada en manos de minorías que la odian y nos recuerdan cada día que quieren acabar con ella."

"Si el presidente del Gobierno decide conducir a España por el camino de la normalidad, la sensatez, la unidad -lo de siempre-, ahí tendrá a la Comunidad de Madrid. Si, por el contrario, el Gobierno se va a dejar humillar, despedazar y hundir a manos de enemigos confesos, espantando a la empresa, al capital, a la inversión o a los estudiantes, desuniendo a esta gran nación, empobreciéndola y arrastrándola, que no cuente ni conmigo, ni con nadie de mi gobierno".

"Los intereses de España y de Pedro Sánchez son distintos". "Si sigue por este camino, tocará decidir: o su futuro o el de España".

"Ni Madrid ni ningún otro territorio se pueden dejar pisar por aquellos que odian España. Mi gobierno estará aquí para cada español que necesite amparo".

Esta última, la más importante, es la que Bolaños tiene que estudiar.

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