Muy bien Rajoy, en el fondo y en la forma

Federico Jiménez Losantos
Más vale tarde que nunca y, a decir verdad, no ha tardado mucho Mariano Rajoy en coger el toro por los cuernos cuando se ha visto que era toro y no vaca. Después de la escalada de revelaciones de El Mundo, La Razón y algún otro medio, pero especialmente del diario de la calle Pradillo y de su investigador Antonio Rubio, era obligado pedir la comisión. Después del levantamiento del secreto del sumario por Polanco y del relanzamiento de la campaña contra Acebes y el Gobierno anterior era, además, inaplazable. Si pedimos que el PP pidiera la comisión, ahora que la ha pedido no podemos sino felicitarnos por el hecho.
 
Hay que añadir además que la forma en que lo ha presentado Rajoy en rueda de prensa ha sido especialmente afortunada. Con su proverbial y envidiable sentido del humor, con una seguridad en sí mismo apabullante y con una tranquilidad que la supone, sin duda, también para sus votantes, el Jefe de la Oposición hizo lo que debía y además lo hizo muy bien. Era muy importante que el electorado popular no se desmovilizara y era y sigue siendo fundamental que la opinión pública entienda que Mari Complejines es una figura satírica de las peores tentaciones de la derecha, no una realidad dramática de sus incompetencias morales y políticas. En la modesta medida en que hayamos podido contribuir a que la mujer del César no sólo sea honrada sino que lo parezca, nos alegramos mucho. Por la señora y por el César de la oposición, que ya tendrá tiempo de llegar a Augusto. Y ojalá no derive en Ramsés. 
 
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