Aznar

Muere Terenci Moix y Tutankammon resucita

Federico Jiménez Losantos
Cuando el gran Ramón Terenci Moix, barcelonés de la Plaza del Peso de la Paja pero devoto del Egipto en technicolor, emprendía su último viaje hasta el Valle de los Reyes, donde ha querido que pernocte amablemente su memoria, se producía cerca del trasplantado Templo de Debod una de esas paradojas que el mundo de ultratumba reserva a los racionalistas: un alma llegaba y otra salía, un faraón de la novelería entraba en el descanso eterno y un faraón de la política escapaba de su letargo, presuntamente eterno. Tutankammon I, reencarnado en Jose-Ramsés, ha salido de su tumba hecho una fiera, mitad pájaro, mitad felino. El Faraón del PP, promotor de la epidemia de asepsia centrista que ha eliminado hasta el último vestigio de vida liberal en la derecha española, no se resigna al descanso eterno. En la sesión de control al Gobierno de los miércoles, se ha sacudido la encefalitis letárgica que él mismo sembró en los canales de aire acondicionado de La Moncloa y se ha lanzado a la yugular del jefe de la oposición, Sadam Zapatero, que si por Jose-Ramsés fuera, ya sería cadáver. Y ni siquiera de chapero de Tebas, que era según Terenci su propia reencarnación anterior.

Y es que Zapatero ha llevado hasta el extremo la repugnante mercadería de carne humana, ha enarbolado el enésimo despojo de niño muerto por las bombas para arrojárselo a la cara al Faraón Jose-Ramsés, convertido en carne-momia. Y la momia, cabreada, ha resucitado. Y le ha propinado al tebano sin chapa el primer bofetón que desde el principio merecía. Ha recordado que en la guerra del 91, primera parte de esta misma, también murieron niños y entonces salían de España los B-52, sólo que como el PSOE estaba en el Gobierno, a Zapatero no le importaba. Ni antes ni ahora, tendría que haber añadido, pero se le sobreentendió. Por lo que dijo y por la cara que puso, que era realmente de Tutankammon cabreado. Han turbado su eterno reposo, han metido a su partido en las alcantarillas y están poniendo seriamente en peligro colocar a su señora en el ayuntamiento de Madrid, porque Gallardón II El Conseguidor no se atreve ni a quejarse de que lo insulten los proetarras, con lo que la desmovilización y desmoralización del electorado de derechas es ya un hecho, refrendado por las encuestas. Y lo que no puede la virtud lo puede el enojo.

A partir de ahora, aunque el milagro no es seguro, podría producirse la resurrección de todo el PP. Medio millón de almas errantes, que transitan errabundas por el Valle de las Sombras, podría despertarse y atacar como plaga de langosta a los que ahora marcan su puerta con sangre de cordero, dispuestos a degollarlos. Claro que esa resurrección exigirá un nuevo plan de urbanismo para el Valle de los Caídos, digo de los Reyes. Se anuncia la llegada de Florentino con Zidane para optar a la reconversión de las Pirámides. Con tan sabroso argumento, ya ha firmado contrato y cobrado el anticipo de su próxima novela el gran Terenci del Nilo. Como siempre, en Planeta. Algunas cosas son prácticamente eternas.
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