Opinión

Muere Codeso y sigue Moratinos

Federico Jiménez Losantos
Pocas honras fúnebres, pocos elogios y poca fanfarria funeral ha dispensado el régimen prisoico al recién desaparecido Manolo Codeso, que con Zori y Santos formó uno de los tríos más desternillantes de la posguerra civil y que durante muchos años ha seguido demostrando que era un gran cómico y un soberbio actor. Y no es lo peor que a los grandes profesionales del humor español no se les agradezcan los servicios y risas prestados sino que ciertos aficionados sigan haciendo el payaso sin títulos de “clown”. Por ejemplo, se muere Codeso y Moratinos continúa en el cargo. ¿Alguien puede dudar de la decadencia del circo, de la comedia y, por supuesto, de España?
 
La penúltima de Moratinos –en este rato ya habrá hecho otra– ha sido insultar a la derecha española delante de unos senadores de la dictadura marroquí. Dice este sujeto, a cuyo lado todos los ministros de Exteriores que le han precedido en el cargo, sin excepción, resultan una admirable síntesis de Metternich y Tayllerand, que la Derecha, o sea, el PP, quiere que la legión vuelva al Sahara. Y lo dice el tío delante del PP y para halagar a los embajadores del corrupto teócrata alauí, que sin duda le merece más respeto que los representantes de media España. Paralelamente, a los socios comunistas de Moratinos los han echado de El Aaiun por etarras, aunque como gesto de hermandad han dejado pasar a los propagandistas de El País y la SER. O sea, el Majzén. No sabemos si la red de espías de Mojamé en España, que es muy tupida, tiene pruebas de que Sabanés y compañía no son sólo cómplices de la ETA en el infame pacto separatista de Estella sino algo más y algo peor. En todo caso, resulta sorprendente que el obsequioso Moratinos pretenda compensar la bofetada a su izquierda con una coz contra la derecha.
 
Ya le conocíamos esa especie de debilidad profesional que le lleva a traicionar a la nación española en beneficio de la secta progre y al conjunto de Occidente al servicio de los tiranos tercermundistas. Ayer era Arafat y hoy Mojamé. Anteayer era Chávez y mañana será el sacamantecas de turno, siempre que pueda resultar molesto a la Derecha española, norteamericana o a la gente decente, en general. Pero aunque resulte grotesco, ya no produce risa tanta mamarrachada. Nos reíamos con Codeso. Con el esperpéntico Curro Desatinos, peón de la Banda del Empastre Rifeño, sólo dan ganas de llorar.
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