Bush, reelegido

Muchos españoles celebramos la victoria de Bush

Federico Jiménez Losantos
Podría haber ganado Kerry y no hubiera perdido América, es decir, los USA, porque en lo esencial no hubiera desertado de sus obligaciones internacionales. Pero en algunos países de la decrépita Europa (esto ya no es vejez, es decrepitud) la campaña política y mediática contra Bush ha sido tan nítida y ferozmente antiamericana que la reelección del Presidente supone una confirmación de los valores y principios políticos que, con los inevitables aciertos y errores de toda obra humana, rigen la actuación internacional de la primera potencia mundial, que es único valladar de la civilización de la libertad desde hace varias décadas. El formidable respaldo popular a Bush ha hecho que muchos españoles festejen la victoria republicana como propia. Y no tanto por quien ha ganado como por quienes habían apostado por su derrota, entre los que figuraban todos los antiamericanos europeos, sin excepción.
 
A la cabeza de este antiamericanismo, aunque siempre a la cola de Francia, figura el Gobierno socialista de Zapatero, con sus aliados comunistas y separatistas; y, por supuesto, su gran mentor ideológico, el imperio de Polanco y sus satélites, que son casi todos los medios españoles y que, en su frenesí pro-Kerry y anti-Bush, han retorcido y manipulado de tal forma la realidad que han acabado creyéndose sus propias mentiras y, en consecuencia, haciendo el más espantoso de los ridículos. Si el premio Ondas de este año se lo ha autoconcedido la SER por la manipulación golpista del 11-M, incluyendo la invención de los terroristas suicidas y el frustrado golpe de Estado del PP, el año que viene lo merece cumplidamente por su retransmisión de la victoria de Kerry. A este paso, la SER podrá seguir dándose muchísimos premios pero va a tener que eliminar la fonoteca. La culpa la tendrá, naturalmente, Acebes, que según la SER era el sucesor de Aznar y a quien nunca han perdonado que no ratificara su exclusiva. Qué risa.
 
Pero, ya en serio, los españoles que, sin cerrar los ojos ante los errores de la guerra de Irak, creemos que los países occidentales deben apoyar a los USA en la guerra contra el terrorismo islámico y que lo último que debe hacer un país europeo es precisamente lo que ha hecho la España de Zapatero (que no es toda España), queremos también recordar que George W. Bush ha sido el presidente norteamericano que ya desde su primer viaje al extranjero y de forma más clara apoyó a España en su lucha contra el terrorismo, tanto el etarra como el islámico, que como va demostrándose cada día más claramente, son prácticamente el mismo. En fin, viendo los que apoyaban a Kerry, los españoles amigos de la libertad teníamos casi por obligación que apoyar a Bush. Por eso celebramos su victoria. Si, además, el actual Gobierno español tuviera la humildad, la sensatez y el patriotismo de rectificar su deriva antiamericana y recuperar la alianza estratégica con los USA, nuestra alegría sería completa.
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