Más allá de cualquier duda razonable

Federico Jiménez Losantos
Juran y perjuran, huy, quiero decir que juran y requetejuran los del PP que no hay pacto alguno con el PSOE, que la Comisión del 11-M es abierta y abierta está, y que pueden ir llamando a gente sobre la marcha, conforme se vayan produciendo testimonios de fuste. Por desgracia, la historia del PP abunda en traiciones a la moral, a la ética, a las bases militantes y a los fieles votantes, de modo que nadie se cree demasiado que, esta vez, el PP esté dispuesto a llegar hasta el final y a poner contra las cuerdas al PSOE y a Prisa. Ellos dicen que sí y que no tienen nada que perder. Los partidos nacionalistas dicen que hay gato encerrado o pacto subrepticio. Y la gente está con la mosca detrás de la oreja. Y con razón.
 
La forma de argumentar del político profesional puede resumirse en una frase: viva lo que me conviene. Y los dirigentes que han relevado a Aznar al frente del PP pueden pensar que el pasado es algo que para bien o para mal figura en la letra A del archivo, la de Aznar, y no en la R, de Rajoy. Por lo demás, esa es la escuela del propio Aznar. ¿Quién dijo, si no, lo de “pasar página”? ¿Quién puso a Eduardo Serra a custodiar los papeles del CESID? ¿Quién pactó con Pujol sobre la cabeza de Vidal Quadras? ¿Quién le entregó el monopolio de la televisión de pago a Polanco? ¿Quién sino Aznar? Ahora es la viva imagen de la virtud mancillada, pero en el Poder hizo durante muchos años lo que le convenía a él y no lo que le convenía a la nación y a las libertades. En esa escuela de pragmatismo descarnado se ha hecho la carrera de Rajoy. ¿Es posible que, tras la Noche Triste del 13-M y la expulsión del paraíso monclovita, hayan caído en la cuenta de que no se puede pactar con el diablo ni hacer caso a la culebra?
 
Es posible, pero la experiencia nos obliga a la cautela. Y debe quedar claro que todo lo que no sea proseguir la investigación hasta demostrar a la opinión pública, más allá de cualquier duda razonable, que se está dispuesto a todo para averiguar la verdad, será catastrófico para el PP. Pero nunca han pensado lo mismo los políticos peperos. Ojalá en este caso el cambio sea a mejor. Si no, Rajoy podrá tener en el bolsillito del centro a Gallardón, pero se le escapará la base joven y el voto nuevo que deben brindar una nueva mayoría a la derecha. En torno a ideas de unidad nacional y libertad de mercado, sin duda, pero por encima y sobre todo, de decencia, honradez y transparencia en la conducción de los asuntos públicos. No los condenemos antes de ver lo que hacen. No nos creamos todo lo que dicen. Hechos cantarán.
 
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