Opinión

Maragall-Rovireche: ¿en qué quedamos?

Federico Jiménez Losantos
Mal debe de andar Maragall en las encuestas cuando de pronto ha recordado que Carod Rovira, alias Rovireche, le debe una explicación a él como presidente de la Generalidad de Cataluña por su reunión con los cabecillas de ETA. Hasta ha recordado también que debe explicar los detalles de esa reunión al Gobierno español, que es el máximo poder ejecutivo legítimo y la máxima instancia operativa en la lucha antiterrorista. Tan súbita recuperación de la memoria no la esperaba ya nadie. O ha sido fruto de un accidente, por ejemplo caerse de un guindo, o de una profunda etapa de meditación, por ejemplo ver que los votos que sube ERC son casi tantos como los que pierde el PSC.
 
Podría ser un ataque de sentido común, de coherencia política o de mala conciencia, pero no son tres especies con las que guste aliñar sus guisos este cocinero tan peculiar. Al contrario, la doctrina del PSOE hasta la fecha era que la culpa del encuentro de Carod con la ETA era del Gobierno de Aznar, por contarlo. Luego hemos sabido que la entrevista la conocía media Cataluña, quizás porque Rovireche es, ante todo, el jefe de prensa de Rovireche, pero el polanquismo andante y el felipismo ambulante habían mantenido contra viento y marea que la culpa era, cómo no, de Aznar. Como todo.
 
También era ya conocida la posición del PSC de negarse a los requerimientos de Zapatero y escenificar una salida por mes y medio del Gobierno catalán de Rovireche, el tiempo para quitarle unos cuantos votos a Convergencia y volver a ocupar su sitio. De pronto, resulta que Carod no ha dado explicaciones, que Maragall ha perdido la confianza en él y que el Gobierno de España también merece que le cuenten los detalles de ese gran encuentro en el fango del separatista y los terroristas. ¿Le guarda o no le guarda el sitio? ¿Están dadas todas las explicaciones -como le espetó el otro día a Mas- o no está dada ninguna? ¿Merece un mínimo respeto el Gobierno español o sólo coces? En definitiva: ¿en qué quedamos?
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