Irak

Los vengadores de Sadam Husein

Federico Jiménez Losantos
Aunque durante la guerra de Irak en ningún país llegó la violencia de los supuestos antibelicistas a los niveles de ferocidad golpista que padecimos en España, el rencor inextinguible y el descarado afán de venganza de los "pacifistas" sigue ocupando la escena política de muchos países, especialmente aquellos que como USA, Gran Bretaña y España aguantaron el tirón de la demagogia callejera y ahora padecen las cornadas de los que se consideran derrotados con Sadam, seguramente porque son de la misma ralea.

Creíamos imposible superar el grado de manipulación que los medios españoles hicieron de las muertes accidentales de Couso y Anguita Parrado en esa guerra, pero debemos reconocer que en Gran Bretaña los medios "progresistas" van por ese camino, naturalmente con el eco y el respaldo que la BBC, con su acreditada tendenciosidad izquierdista disfrazada de profesionalismo neutral, concita en casi todo el mundo. En cierto modo, las agresiones verbales y los insultos en su propia cara que padecieron Aznar y los dirigentes del PP durante la guerra, está sufriéndolos ahora Tony Blair, al que por el presunto suicidio de un presunto filtrador de documentos a la BBC han llegado a decirle en Tokio que "tiene las manos manchadas de sangre" y que dimita ya.

Por supuesto, la televisión pública de Aznar ha vuelto por donde solía durante la guerra y ha presentado el suicido de un especialista conchabado con la BBC como lo más parecido al crimen de Estado que permite la hipocresía gubernamental de Blair. Si en la televisión española de Berlusconi de convirtió casi en un rasgo estilístico llamar asesino a Aznar, es lógico que en la televisión de Aznar llamen criminal, o casi, a Blair.

Y es que los izquierdistas de cheka y los progres de chequera que quisieron impedir la liquidación del régimen genocida de Irak no pueden permitir, en su abyecta miseria moral, que las inmensas fosas comunes de miles de mujeres, niños y ancianos kurdos o chiítas se conviertan en el argumento definitivo a favor de los vencedores. En vez de hablar de los asesinatos masivos de Sadam durante años y años se han empeñado y casi están consiguiendo que la discusión se centre en las armas de destrucción masiva o en las supuestas exageraciones del peligro que suponía Sadam. ¡Que les pregunten a los familiares de los iraquíes masacrados si era peligroso! ¡Que les pregunten si el arma de destrucción masiva más peligrosa de Irak no se llamaba Sadam Husein! Pero, por supuesto, estos sensibles amigos de la paz no le preguntan nada a ningún iraquí. Su empeño es que los vencedores de la guerra la pierdan políticamente. Son los vengadores de Sadam Hussein. Y para ellos, cualquier muerto sirve como carne de cañón. Prefieren hablar del suicida de Londres que del genocida de Bagdad. La guerra no ha terminado.
A continuación