Los SIJS

Federico Jiménez Losantos
Por lo visto es imposible que los jueces españoles guarden un mínimo respeto a la opinión pública, es decir, a los ciudadanos y contribuyentes que les pagan el sueldo. Desde hace bastantes años, se han empeñado en que su credibilidad siga bajo cero y que la esperanza de regeneración se aplace hasta el día del Juicio Final. Hasta entonces, y eso los que tienen fe, nadie espera ya que se haga justicia a nuestra Justicia.

Pero lo que está sucediendo en el “Caso del Narco Volador” sobrepasa las peores previsiones y supera las más nefastas costumbres de nuestros clanes judiciales, también llamadas asociaciones. Es sencillamente escandaloso que el juez Sierra se empeñe en torcer el brazo al sentido común y dejar en simple pescozón disciplinario lo que, según las detalladas explicaciones del fiscal Luzón en su petición de procesamiento de los tres jueces de la Sección Cuarta de la Audiencia, es un escándalo intelectual y judicial.

En la Justicia española hay demasiados SIJS. Demasiados Sindicatos de Intereses Judiciales que se comportan como grupos de presión y casi como bandas organizadas, nunca como asociaciones que velen por el buen funcionamiento de su profesión, que traten de apartar de los estrados a jueces bajo sospecha y de evitar comportamientos indeseables. Probablemente es inútil el empeño del CGPJ de evitar que funcione la Justicia contra unos jueces cuyo comportamiento es sencillamente escandaloso. Pero están tan corrompidos por el gremialismo, tan anestesiados por el sectarismo y tan cerrados a la opinión pública que estos SIJS son incapaces de darse cuenta de que su propio comportamiento equivale a una proclamación de culpabilidad. Si quieren salvarlos, la opinión pública entiende que no es porque sean inocentes sino todo lo contrario: porque son culpables. Lo que dice Luzón lo piensa todo el mundo. Menos los SIJS.


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