Los nuevos socios del Pacto de Estella

Federico Jiménez Losantos
Los últimos días de la campaña electoral vasca han traído dos sorpresas: un coche-bomba que milagrosamente no pasó de susto y algo que, más que susto, es un escándalo: la decidida entrada final en campaña de Polanco y González en favor de Arzallus y en contra, conviene significarlo, del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. No hay precedentes, salvo en algún Estado cleptocrático africano, de que el hombre más rico y poderoso de un país apoye a una fuerza política que pretende la destrucción de ese país y la implantación de un régimen totalitario. Por supuesto, nada remotamente semejante sucede en Europa Occidental. Ni siquiera en Rusia o en los escombros del Imperio Soviético. Polanco es el único multimillonario occidental que, convertido en todopoderosos Poder Fáctico, se burla de la nación, de sus vivos y de sus muertos, boicotea abiertamente el esfuerzo de las dos principales fuerzas políticas españolas para frenar el nacionalismo terrorista y, a cambio de unos contratos multimillonarios, pone su imperio de comunicación al servicio de un partido racista y aliado del terrorismo que, precisamente por su conducta criminosa, ha sido expulsado de la Internacional Democristiana.

Estamos, evidentemente, ante la reedición del "núcleo duro" del felipismo, con Felipe de orador y mascarón de proa, Polanco como factótum del tinglado y Pujol en su papel de retaguardia estratégica, cómplice de toda desestabilización, deterioro o demolición de España. También, como se ha puesto de manifiesto en los Premios Ortega y Gasset del XXV Aniversario Triunfal del polanquismo, el propio Juan Carlos I ha vuelto a alentar todas las hipótesis de abierta complicidad con ese régimen, que no es precisamente el Constitucional que debe defender, ni siquiera el nacional al que debe título y cargo. Las risotadas en primera página, la retratada pleitesía de los Reyes al que, en esta misma semana, se ha destapado como empresario, también, del Pacto de Estella suponen un escándalo bastante más serio que la posible boda del Príncipe de Asturias con la modelo Eva Sannum.

Y a partir de mañana, salvo aplastante triunfo nacionalista en los comicios vascos, es inevitable que estos nuevos socios reales o materiales del pacto de Estella entren en abierto conflicto con el Gobierno del PP y con el nuevo grupo dirigente del PSOE encabezado por Rodríguez Zapatero. La estrategia de Polanco y González contra Mayor Oreja y Redondo Terreros supone una apuesta contra Aznar y contra el nuevo PSOE, pero también contra ese Pacto por las LIbertades y contra el Terrorismo que, hoy por hoy, es el punto de encuentro esencial de la España política. Otra vez el felipismo se atraviesa en el cauce de las libertades españolas. Esperemos que esta vez se lo lleve la riada.

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