Los medios y la huelga del 20-J

Federico Jiménez Losantos
Los medios de comunicación ejemplifican de forma casi perfecta el atropello que supone una huelga general y la repugnante hipocresía de los convocantes u “holgadores”, que quieren convertir a toda una sociedad en rehén por un día de sus particulares intereses y que, encima, les aplauda el cautiverio. El día de la huelga, en este caso el 20 de junio, los sindicatos deben demostrar que la sociedad suspende su vida cotidiana, en la que los medios de comunicación son esenciales. Hace tres siglos que ningún país civilizado, no digamos una democracia cuya base es la opinión pública, se concibe sin periódicos. Por eso mismo, que paren los periódicos es una forma de llevar la huelga general a domicilio, en todo lo que tiene de violencia contra las pequeñas libertades cotidianas, la modesta y plural costumbre de la libertad.

El carácter liberticida de la HG presenta ahí con claridad su faz más torva. Pero, en el caso del 20-J, de todo punto inconsecuente. Si fuera una huelga general revolucionaria, saldrían los periódicos que la apoyan y se trataría de imponer el “terror rojo” en los demás, como proclamaban sin rebozo socialistas y anarquistas en la España de comienzos del siglo pasado, antes y después de la Revolución de 1917 y de nuestro “trienio bolchevique”. Pero esto no es una revolución sino una venganza lugareña del felipismo y el habitual ejercicio de matonería sindicalista. Por tanto, los “holgadores” deben conseguir que no salgan los medios y que, a la vez, se comunique el éxito de la huelga, algo técnicamente imposible si esos medios no salen. ¿Solución? Pues parecida a la del “terror rojo” anarquista de hace un siglo: que salgan sólo los que pueden servir a la causa. Y que no salgan los demás.

En la práctica, eso supone que UGT y Comisiones van a tratar de que no salga la prensa escrita y de que salgan, con ciertas limitaciones, los medios audiovisuales. La radio emite o no emite, con lo que resulta demasiado grosera cualquier solución. En cambio, si no salen los medios de papel y hay radio y televisión para contar que no salen, ese asalto a la libertad puede ser al tiempo noticia y antinoticia, libertad y cautividad, es decir, una especie de libertad condicional, en la que el papel es la condición y el éter o las ondas la libertad. Si además se añaden problemas concretos de plantilla en algunos de los periódicos más importantes, miel sobre hojuelas. En una semana tendremos huelgas comunes, huelgas políticas y un Apocalipsis noticioso de los medios sobre sí mismos. Ese es el designio de los sindicatos y los partidos de izquierda y, desgraciadamente, ese puede ser el panorama real del 20-J. Que los medios de Polanco, Tele 5 y demás atizadores de la Huelga General no salgan tal vez sea un atropello pero lo merecen. Que no salgan los enemigos de la huelga es simplemente el ejercicio del “terror rojo” que soñaban los linotipistas alucinados por Marx o por Bakunin a finales del XIX.

Y, naturalmente, si no existiera Internet, el 20 de Junio sería el día ideal para inventarlo. Como afortunadamente existe, y funciona, y es una herramienta de libertad extraordinaria, en Libertad Digital trataremos ese día de contarles al minuto lo que pasa y lo que no pasa. Ya les adelantamos lo evidente: que otros medios, por ejemplo los de papel, tienen menos libertad que nosotros. Lo que, pese a que ese día nos convenga, no dejamos de lamentar.
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