Lo que faltaba

Federico Jiménez Losantos
Esta semana se anuncia poco apacible para los grandes valores españoles, generalmente comprometidos por sus inversiones iberoamericanas. Si Argentina fue como una gripe asiática para Telefónica, los bancos y Repsol, ahora Brasil amenaza con provocar una pulmonía generalizada. Bien es cierto que si en Argentina se tomaron medidas y se hicieron provisiones al hilo de unos acontecimientos cuya gravedad sorprendió a demasiados, en el caso brasileño la posible victoria del izquierdista Lula no puede coger por sorpresa a nadie. ¿Por qué entonces, estas caídas y este nerviosismo en la Bolsa? Probablemente porque llueve sobre mojado y así está el parqué de resbaladizo.

En general, las grandes empresas españolas están baratísimas. Lo racional –si eso existe del todo alguna vez en Economía– sería comprar y no vender. Pero las incertidumbres sobre la economía americana, la pésima impresión acerca de la política económica de Alemania y Francia, así como el conflicto iraquí, cuya sombra afecta al mercado del crudo, son tres datos que invitan a la desconfianza o, cuando menos, a la cautela. No es nuestra misión invitar a comprar o vender valores. Sí lo es recordar que con una política económica ortodoxa y con una economía real que funcione, de las crisis se sale antes y mientras duran se sufre menos. A ver si se entera el PSOE, si es que no está brindando por la victoria de Lula. Todo es posible.
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