Sucesión de Aznar

Las candidaturas de Polanco

Federico Jiménez Losantos
Los peores augurios, las más negras premoniciones de todos y cada uno de los sucesores de Aznar, esos Tres Tenores Afónicos que han aceptado su inhabilitación política por un año, se exponían con toda claridad y como posibilidad nada extravagante en el artículo dominical de Pedro Jota: en la primavera, Gallardón arrasa en las municipales de la mano de Ana Botella; en el otoño, Zapatero arrasa a los tres candidatos oficiales del PP en las encuestas; en el invierno de su descontento, Aznar designa a Gallardón como candidato presidencial del PP para intentar ganar por el centro lo perdido por la derecha. ¿Imposible? Más imposible se hubiera creído no hace mucho que Ana Botella saltara a la política de la mano de Gallardón. Pero ahí está la posibilidad, tan posible que salvo marcha atrás de última hora, será realidad.

En rigor, los tres candidatos a la Moncloa tienen lo que merecen, si el candidato de Polanco en el 96 para eliminar a Aznar de la Moncloa acaba por llevarse el gato al agua. En ella chapotean alegremente los tres, compitiendo en sumisión al polanquismo. Más disimulada en el caso de Mayor Oreja, aunque el pacto de Polanco con Arzallus y González nunca haya arrancado del democristiano ni una sola queja en público, seguramente por el bien de España. Más descarada en el caso de Mariano Rajoy, que se arrodilló en Tres Cantos ante Don Jesús impetrando su gracia, precisamente entre González y Gallardón, menudo gólgota. Total y absolutamente desvergonzada en el caso de Rato, que viene amparando y auspiciando todos los desmanes legales y empresariales de Polanco, desde el antenicidio hasta Localia pasando por la absorción de Vía Digital por Sogecable y el futuro monopolio audiovisual, entre otras gollerías y obsequios.

Bien mirado, si Polanco tiene en su mano decidir por inhibición al sucesor, ¿por qué no ha de hacerlo directamente? Si Ana Botella se confía a la protección de Don Jesús de la mano de Gallardón, ¿por qué no ha de acabar Aznar entregando las llaves de La Moncloa a quien ya ha decidido entregar las llaves de España? Si Polanco se presenta en las municipales con el monopolio digital bajo el brazo, qué duda cabe de que cuidará a Gallardón. Así puede tener dos candidatos para el 2004, el del PSOE y el de Aznar. Lo que no sabemos es qué harán los diez millones de votantes que apoyaron a Aznar contra el imperio prisaico. Seguramente quedarse en casa, tal vez viendo la televisión de pago pero diciéndose: el que no os conozca, que os vote.
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