La vía Bonilla al socialismo

Federico Jiménez Losantos

Al arriolismo le pasa como al Real Madrid: nunca está satisfecho. Ayer, con cuarenta grados a la sombra, Florentino le dijo a Toni Kroos que aunque hace apenas dos meses que la Décima está donde debía, la afición tiene hambre de títulos y que, ya que con el villarato, el uefato y el fifato no se cuenta (bastante tienen con Messi), para eso se le ficha. Dicho y hecho: Kroos saludó a la afición, rezó a Di Stéfano, se vistió de corto y metió su primer gol en el Bernabéu, para calentar el Sahara. Pues bien, lo de Kroos, el germatrónomo, legítimo heredero del guantepié de Beckham, es pura desidia, a lo Mágico González, comparado con el impulso que Moreno Bonilla, siguiendo la doctrina Arriola y bajo la mirada pasmada de Mariano Pantócrator, ha dado a la construcción del socialismo en Andalucía.

Algunos dirán que, con el 37% de paro en la región -el juvenil, más del 50%- y una corrupción sólo igualada por Pujolandia, ya lleva bastante socialismo la pobre Andalucía. Reflexión mezquina. Mucho se ha hecho, sin duda, pero lo cierto es que después de 35 años de gobiernos socialistas y comunistas aún hay andaluces empeñados en prosperar del modo más zafio: ahorrando, invirtiendo y echándole horas. Así no hay manera de construir el socialismo sesteante que preconizó el yerno cubano de Marx, Paul Lafargue, en El derecho a la pereza. Debió de cansarse tanto de los Marx y de escribir su libro que después se suicidó.

Bonilla, que aunque parece sobrino de Morente de la Puebla tiene la indolencia legendaria de Rafael de Paula, ha decidido suicidar al PP unciéndolo a ese socialismo andaluz que, por culpa de los ERE, sigue en obras. Anteayer acusó a Susana Díaz de olvidar la promesa electoral de un salario base por el hecho de nacer, y se unió a Podemos reclamándolo. Es la doctrina Arriola: "Si el país se mueve a la izquierda, nosotros tenemos que movernos a la izquierda". Lo de Montoro cuando subió salvajemente los impuestos: "¡Vamos a descolocar a la izquierda!". A recolocar, más bien, porque, de verse en la calle, pasó a fija, visoeterna. Pero resulta que la base del PP es menos socialista que Arriola y medio millón que apoyó a Rajoy en las generales se abstuvo en las autonómicas. Son los que con sus impuestos deben pagar ahora la vía Bonilla al socialismo. Y pagarán, qué remedio, pero no los volverán a votar hasta que Bonilla se corte la coleta.

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