Carmen Calvo

La ministra marciana

Federico Jiménez Losantos
Lo de Carmen Calvo empieza ya a ser digno de parque temático. Pero no de esos que se inventa para echar un poco de serrín en los pantanos que ella misma va creando, como ese fantasmal Centro de la Memoria con el que pretende compensar el troceado y descuartizamiento del Archivo de la Guerra Civil en Salamanca. No. Lo que la ministra de Cultura debería poner en marcha cuanto antes es el Parque Temático Virtual Carmen Calvo (PTVCC en este segundo siglo de siglas). Y su lugar natural de emplazamiento, dentro de la irrealidad programada, debería ser la mesa y olla podrida de Javier Sardá, Nunca encontrará una ministra tan marciana. Nunca tendrá menos trabajo Carlos Latre para imitar a esa parodia de la parodia de la parodia de alguien. De sí misma, quizás.
 
Como la ruinosa majadería del Forum, es decir, el “Forrum” de las cien mil culturas subvencionadas, étnicas y memoprogres, que tan clamorosamente ha fracasado en Barcelona, no ha escarmentado a este Gobierno del Déficit, Carmen Calvo no tuvo mejor ocurrencia que contraprogramar la manifestación contra el expolio salmantino con uno de esos onerosos guateques que tanto gustan a la izquierda y que, en esta ocasión, ostentaba el pomposo título de “Cumbre de la diversidad cultural”. Como CC (no confundir con Claudia Cardinale ni, según las nuevas normas de la DRAE, hostiles a la Ch, con Carmen Chacón) parece andar feliz, sin posar apenas los pies en el suelo, no dudó en proclamar la necesidad de “pensar en términos planetarios” y, predicando con el ejemplo, instó a que la UNESCO (esa máquina entre totalitaria y corrompida que han pastoreado sujetos tan poco fiables como Mayor Zaragoza y M´Bow) “legisle para todos los planetas”. CC ha puesto el dedo en la llaga cósmica, porque uno de los problemas más acuciantes que amenazan a la Humanidad extragaláctica es que Marte quede fuera de la Ley, sin el amparo del prestigioso bufete Pixi&Dixi. Que no la quite Zapatero, por favor. Es una mina.
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