Iberoamérica en ruinas 18/

La emocionante Colombia de Uribe

Federico Jiménez Losantos
Probablemente el único país iberoamericano donde la esperanza todavía es posible, donde la dignidad se defiende con la vida y donde los principios alientan claramente la acción política del Gobierno sea Colombia. La Colombia de Uribe, precisemos.

El nuevo Presidente ha acometido la guerra en el mejor estilo de los Reyes Católicos: procurando tener dinero para pagarla, única manera seria de vencerla. Isabel y Fernando afrontaron tres largas guerras, militarmente difíciles y económicamente casi imposibles. La primera fueron los diez años de la guerra civil castellana contra Portugal y los partidarios de la Beltraneja. La segunda, los diez años de la Guerra de Granada, que terminó la Reconquista y definió la España moderna como el único país importante capaz de volver al Cristianismo y a la civilización grecolatina entre todos los que los musulmanes ocuparon desde el siglo VII. Piénsese lo que habría supuesto que una España musulmana hubiera descubierto, conquistado y evangelizado, es decir, islamizado América. Y tras esas dos hazañas tuvieron otra década de guerra con Francia en Italia y en los Pirineos, asentando la supremacía militar de España en Europa durante un siglo largo. Pues bien: al final de su belicoso reinado, los precios eran ligeramente más bajos que al comienzo, no existía inflación, se había eliminado en gran parte la inseguridad y si los reyes que los sucedieron hubIeran entendido la economía y la guerra del mismo modo… en fin, quién sabe. Pero el ejemplo está ahí, en la Historia, y debe conocerse.

Y también debe saberse lo que Uribe intenta, porque es admirable. Además de cambiar a todos los altos mandos policiales acusados de corrupción con fundamento, además de pedir resultados concretos en público y personalmente a los altos mandos militares, además de conseguir créditos extraordinarios mediante un impuesto para la guerra, Uribe quiere sanear las finanzas del Estado para cumplir los objetivos de inflación que el FMI y el simple sentido común aconsejan ante una guerra prolongada. Para ello, se ha propuesto eliminar una parte de la burocracia estatal, de ese Estado que se hunde ante la guerrilla. Y ya le han anunciado la Huelga General los sindicatos. No se sabe de cuántos burócratas prescindirá, pero antes de saberlo ya están los heroicos sindicalistas en pie de guerra… contra su Gobierno legítimo. Contra las FARC parece que no tienen la misma urgencia.

Todo lo que está haciendo el nuevo gobierno de Uribe tiene el mérito de la ética y de la lucha contra la libertad. Pero no gastar lo que no se tiene es un hecho ético esencial en todo gobierno democrático. Y sólo así conseguirá Colombia tener alguna oportunidad de ganar la libertad. Contra viento y marea, pero con las ideas y los principios claros, no sabemos lo que podrá lograr efectivamente Uribe pero el sólo hecho de intentarlo y la manera en que lo está haciendo merecen el reconocimiento, el aplauso y la ayuda de todos los países decentes, de los amigos de la libertad del Mundo entero.
A continuación