La "bomba-lapa" de la sucesión

Federico Jiménez Losantos
Era inevitable que sucediera y, efectivamente, ha sucedido. Las manifestaciones de Rajoy sobre la posibilidad de que Aznar vuelva a ser candidato pese a su promesa en contrario han tenido tal repercusión que el PSOE y PRISA, valga la redundancia, han visto el cielo abierto y se han lanzado a morder en el que sin duda es el flanco más desguarnecido de Aznar.

Ya puede decir el Presidente del Gobierno que "ahora no toca", que tocará pasado mañana o que tocará cuando él quiera. Si se va a ir, lo que diga Aznar vale cada día menos. Si no se va a ir, mejor que lo diga pronto, porque nadie le va a preguntar otra cosa en los próximos tres años. Es un acto de soberbia reservarse la elección de sucesor como si fuera la convocatoria de elecciones generales. Pero, además de soberbio, es un acto rigurosamente inútil. El debate sucesorio está en marcha, como no podía ser de otro modo, y si Aznar no lo encarrila desde dentro, otros se lo harán desde fuera.O lo desgastarán como si lo hicieran.

Aznar y su gobierno son como un coche que circula con una bomba-lapa pegada al asiento del conductor. Si no para el coche y le desactivan la bomba, más tarde o temprano vendrá un bache traidor o se acabará la gasolina, empezará a petardear el motor y a frenarse a trompicones y, finalmente, el coche volcará. Ya sabemos que Aznar es inmune a esa asechanza, porque lo ha demostrado, pero es el único. Su Gobierno y , sobre todo, su partido están condenados a la parálisis y a la convulsión, alternativamente, mientras Aznar no aclare cuándo y cómo se va a elegir sucesor. Si no lo hace, será como si no se fuera a ir, con lo que el lío se hará todavía mayor.

El Gobierno negó este martes a "Libertad Digital" la información que publicaba "El País" sobre el mecanismo sucesorio: Aznar reunido en secreto con diez notables del partido para ungir al nuevo mesías popular. En realidad, lo que hace el diario polanquista es plasmar una hipótesis verosímil, calcada de la propia designación de Aznar, que hizo Fraga o, más bien, que le forzaron a hacer a Fraga contra sus deseos de elegir a Isabel Tocino, cuatro notables de entonces llegados en peregrinación a Perbes: Juan José Lucas, Federico Trillo, Rodrigo Rato y Alvarez Cascos. No debería volver a ser así.

Es más democrático y mucho más preferible que el sucesor sea elegido mediante un mecanismo de consulta a las bases que, además, le sirva de rodaje. Unas primarias o unas primarias "corregidas", pero con algo más que un dedo elector. Puede irse perfilando ese mecanismo sucesorio y fijarlo para dentro de dos años, incluso más, cuando ya previsiblemente la legislatura esté dando las boqueadas. Pero, en cualquier caso, hay que empezar a hacerlo por mucho que le moleste a Aznar. Si se marca un límite de tiempo para su poder, debe marcarse también un límite de tiempo para sus deseos.
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