La base social del PP, más fuerte que su política

Federico Jiménez Losantos
Si con el “Prestige” y el conflicto iraquí Rodríguez Zapatero no ha sido capaz de poner diez puntos de por medio con el asediado, aislado y agobiado Aznar, difícil será que el PSOE gane las elecciones el año que viene. A pesar de que Aznar y sus ministros se lo ponen dificilísimo a los votantes, está claro que el núcleo esencial de apoyo al partido de la Derecha ni deserta, ni se disgrega ni se desperdiga. El PSOE recupera parte de sus votos del 96, o los recupera por completo, pero eso no basta para ganar, porque el PP no se hunde pese a la calamitosa política informativa de Génova y la Moncloa. Desde luego, la lealtad de los votantes del PP a sus valores es mucho mayor que la de los políticos del PP para con sus votantes, que es aproximadamente nula. Misterios de la Derecha, difíciles de explicar racionalmente, pero más irracional es votar a los socialistas esperando algo bueno de ellos y hay casi tanta gente dispuesta a hacerlo como la que apoya al PP. Está claro que la filiación política pasa por encima de la opinión. O simplemente la descarta, para mantener las filias y las fobias esenciales.

Los datos del CIS, por mucha cocina y mucha condimentación que le añadan sus marmitones, son en lo esencial muy buenos para el PP. No es de extrañar –aunque sí de lamentar– la extemporánea salida de tono de Caldera, que acusa al Gobierno nada menos que de matar al CIS. Debe de ser el cadáver más asesinado en las últimas décadas, porque ya en tiempos de Rosa Conde tenía un aspecto atroz. Pero protestar del CIS es como hacerlo contra TVE: un trámite obligado en la Oposición a la espera de heredarlos en el Gobierno, para seguir haciendo lo mismo: servir al que manda. Por encima del dato y del detalle, hay que atender a la evolución de las distintas fuerzas, y de momento está claro que el PSOE se acerca, pero mientras el PP no se hunda, la euforia está relativamente injustificada. A lo mejor tanta pancarta, tanto ir del brazo con Llamazares, el BNG, el PNV y los titiriteros progres no es tan rentable como cree Zapatero. A lo mejor tenía más posibilidades de heredar a Aznar con Nicolás Redondo y Paco Vázquez que con Arzallus y González. Aunque Polanko le haya convencido de lo contrario. Los datos, de momento, son elocuentes: no está nada decidido, pero cuando se espera el cambio, la indecisión es el arma de la continuidad de los gobiernos. González en el 93, por ejemplo.
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