Judicialización de la política, ¡otra vez!

Federico Jiménez Losantos
Decíamos en nuestro comentario de ayer que Cardenal le había hecho un flaco favor a Aznar en el Caso Piqué recurriendo a los Cuarenta Principales del Supremo, fiscales que, como su nombre indica, son mayoritariamente de la cuerda de Polanco, González & Co, y que podían ratificar la decisión de Vargas y los fiscales de la Sala del Supremo que debería tratar el caso Ercros. Sin embargo, hoy Cardenal ha hecho una finta aparentemente hábil: ha adelantado la reunión para, dando aparentemente la razón a los que piden la imputación de Piqué, evitar el voto aplastante de los Cuarenta y, con poco más de una docena dirigirse la semana que viene a la Junta de Fiscales de Sala donde tiene holgada mayoría el sector PP. Habilidad discutible, porque aunque sin el peso de los Cuarenta Principales, el respaldo a la imputación ahí queda.

Pero lo peor de esta astucia del Fiscal General del Estado es que apunta a una estrategia deliberada según la cual el PP se enrocará en un grupo de fiscales de su tendencia política para bloquear la decisión, inevitablemente politizada y sospechosa, de otro grupo de fiscales de orientación felipista. Se supone que con el bloqueo, al menos, el Gobierno gana tiempo. Modestamente, pero a la luz de la experiencia de los infinitos casos de corrupción felipista judicializada, creemos que con esta táctica, en vez de ganar tiempo, se pierde. Todo lo que no sea aceptar la dimisión de Piqué y acelerar los trámites de un juicio rápido será una pérdida de tiempo, un descrédito político grave para Aznar y un motivo más de bochorno para la ciudadanía. En manos del Presidente está que pase de nosotros este cáliz, aunque deba apurarlo él.

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