Opinión

Infarto en el corazón de Europa

Federico Jiménez Losantos
Decían que habíamos vuelto al corazón de Europa, en una de esas cursiladas de la izquierda que la realidad suele poner en su sitio con la crueldad que le caracteriza, pero no sospechábamos que el famoso corazón, o sea, Francia y Alemania, iba a tener un amago de infarto tan pronto y una amenaza de un infarto masivo y casi letal tan cercana. Sin embargo, así es. Schroeder ha perdido su feudo de Renania-Westfalia tras una hegemonía socialdemócrata de más de cuarenta años y ya anuncia el posible adelanto de las elecciones, acaso porque sólo así evitará que el deterioro deje al SPD y a sus socios ecologistas en una minoría misérrima. Porque en Renania, los liberales del FPD han superado también a los Verdes y eso de perder el primer puesto y el tercero, ya es mucho perder. Quizás demasiado. Cabe algún truco de calendario pero la Izquierda germana empieza a oler a cadaverina.
 
Y si la Alemania socialdemócrata y antiamericana está en la UCI, no pinta mejor la situación de la Francia de Chirac, la mala de esta malísima película subvencionada. Las últimas encuestas acerca del referéndum europeo siguen dando como victorioso al “No”. Obviamente, sin que eso suponga un resultado definitivo pero con un indicio bastante serio: el apoyo al “Si” de Zapatero y Moratinos. También han apoyado públicamente a Schroeder en Renania-Westfalia y el resultado no puede ser más desolador. Zapatero ha dicho que la llamada Constitución Europea “le sienta a Francia como un guante”, lo cual es cierto en cuanto a la autoría del guante pero no garantiza que la mano no acabe estrangulando a la mismísima “Madame Guillotine”. Los dos países centrales y más poderosos del Viejísimo continente viven horas de depresión y parálisis. Sólo falta que se produzca una obstrucción de sus ya deterioradas arterias para que las alarmas del cardiólogo Zapatero se disparen. ¿Y qué vamos a hacer con nuestro  “Si” si ahora en Francia gana el “No”? ¿Mandarles a Los del Río y a los Morancos? La ETA ya la tienen instalada allí y Zidane no atraviesa un ocaso confortable que pueda devolverle el “glamour” a los “bleus”. Difícil, sí. “Uropa” se ha puesto muy difícil.
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