Haciendo amigos

Federico Jiménez Losantos
Cada día se parece más Rodrigo Rato a la opinión que de él tienen sus enemigos. Antipático, faltón, soberbio, metiendo miedo a los de dentro y a los de fuera... en fin, una joya. Y como en España sólo han dejado dos grandes bancos, al que más tradición tiene de estudios y análisis sobre la sociedad Española, el BBVA, zas, le atiza un linternazo en la boca de la credibilidad. "A ver si nos van a enseñar financiación autonómica" -dice el vicepresidente económico, en una agresión tan injustificada como innecesaria. Y hala, hasta la próxima afrenta. Así, haciendo amigos, va a llegar muy lejos el Gobierno en general y Rato en particular. Tan lejos, que en vez de sucesor de Aznar va camino de quedarse en sucesor de Solchaga.

Por otra parte, en el estudio del BBVA hay un dato que, a expensas de matizaciones cuantitativas, vale su peso en oro, si es que el Gobierno estuviera por hacer política en vez de deshacerla. Sólo tres comunidades autónomas dan más de lo que reciben del estado, Madrid, Cataluña y Baleares, pero sobre todo y sobre las otras dos, Madrid, que es ya el primo financiero de Zumosol, la única economía próspera y, como suelen decir los socialistas y democristianos asimilados, verdaderamente solidaria. La única comunidad autónoma sin nacionalismo ni regionalismo, y sin embargo o precisamente por eso, la que más crece, más aporta, más prospera y menos se queja. Un verdadero ejemplo nacional. Y además con un presidente o, por lo menos, un gobierno autonómico del PP. ¿No merecería ese dato al menos un comentario atento e interesado de todo un vicepresidente económico? ¿O es que ya se le ha olvidado hacer política a Rodrigo Rato, que casi no ha hecho otra cosa en su vida y que además antes solía hacerla bien?

El Gobierno está de los nervios. Y entre lo que no hace y debería hacer y lo que no debería hacer pero hace, cada día se mete en un jardín, chapotea en un charco o aterriza en un avispero. Sin duda, entre los efectos de la mayoría absoluta y de la prolongada estadía en la poltrona destaca el de la antipatía generalizada y el de no desperdiciar ocasión de agravio particular. En circunstancias normales, esto sería un anuncio saludable de alternativa de gobierno, pero, teniendo enfrente al federalismo asimétrico, la alternativa es, hoy por hoy, salto en el vacío. Pero Rato empuja fuerte. No es el único, pero sí al que se le nota más.

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