Gobierno PP-PSOE o Protectorado de ETA

Federico Jiménez Losantos
La gran incógnita a corto plazo en el País Vasco es el resultado de las elecciones del 13 de Mayo. Pero, con ser importante la evaluación de fuerzas de los no nacionalistas y la posibilidad de formar gobierno, aún es más decisivo a medio y largo plazo la recomposición del mapa de fuerzas nacionalistas, donde se ha producido una decantación acelerada en favor del separatismo y del terrorismo, que tras los resultados del 13 de Mayo planteará problemas inéditos, tanto en la calle como en las instituciones. No sólo puede haber nuevo gobierno en el País Vasco. De haberlo, también habrá una nueva oposición.

Durante más de dos décadas, el PNV ha reforzado su hegemonía indiscutible en el conjunto del nacionalismo vasco dispensando cargos, prebendas, concesiones, sueldos, latisueldos y canonjías desde un Gobierno Autonómico que ha patrimonializado hasta lo inverosímil. Pero el Pacto de Estella, firmado hace dos años por Xabier Arzallus bajo el engañoso alto el fuego etarra, ha dado paso a una hegemonía política creciente e indiscutible de ETA-EH, con el PNV convertido en dócil complemento legal del terrorismo y una EA reincorporada a la disciplina del partido-madre, del que un día quiso ser alternativa socialdemócrata y hoy apenas resulta estrambote radical guipuzcoano.

Ese cambio de fuerzas dentro del nacionalismo y la posible pérdida de la pantalla insitucional del Gobierno de Vitoria dejan al PNV totalmente a merced de ETA. Y la banda ya ha anunciado su estrategia: la misma que ha llevado a la crisis actual. EH podría darle el poder a un varipopinto gobierno de nacionalistas y comunistas si le alcanzan los escaños, pero abandonaría inmediatamente el Parlamento dejando así en flagrante minoría al nuevo gobierno, que repetiría desde el principio el desgobierno que ha caracterizado el último año de sonambulismo ibarrechiano.

Así pues, ante un posible Gobierno PP-PSOE, ya no se alza siquiera la posibilidad de un gobierno nacionalista, sino un "protectorado" de ETA sobre sus "colonias" parlamentarias, a su vez colonizadoras de un espacio representativo democrático que estaría desautorizado y comabtido por la misma subversión terrorista que lo hace posible. Las cosas estarán mejor o peor, según quien las valore. Lo que nadie puede negar es que también están clarísimas.

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