Farruquito mansea ante Montilla

Federico Jiménez Losantos
En el PSOE han bautizado al presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra con el mote de "Farruquito", no tanto por su similitud con el gran bailaor y execrable ciudadano, como porque si se pone farruco le dura muy poquito el valor. Aunque, por razones de escalafón y antigüedad en la malicia, se atribuya el remoquete a Rubalcaba esto del "Farruquito extremeño" recuerda lo del "socialismo de Puerto Hurraco" con que los Semprunes, Praderas y Aguilares descalificaban al guerrismo como preludio a su eliminación por el felipolanquismo, desde entonces reinante. Ibarra fue el último guerrista y en Extremadura quiso anunciar Guerra que se rendía ante Tigrekán. Pero ya hasta Guerra se ha unido a la ortodoxia zapateril, que se reduce simplemente al viejo sectarismo felipista, y hace de palmero de ZP (como Chaves, según Ibarra) y se dedica a contar chistes bastos a los mineros leoneses como telonero del Jefe, así que poco podía durar la elocuente soflama antinacionalista del Bellotari. Al final, todas las rebeldías del PSOE desembocan, espumean y desaparecen en la SER.
 
Pero decir como ha dicho Ibarra, que a quien realmente se refería con lo del cuadro flamenco invitado a la mesa de los poderosos era a Jaume Matas y otros líderes del PP, sobrepasa el índice normal de toxicomanía autocrítica que exhiben todos los socialistas cuando se apartan del discurso habitual. Se ha pasado de ridículo y de tardón, porque ya Chaves había respondido airadamente que el flamenco era muy importante para Andalucía y que un respeto para los palmeros, ya Montilla había dicho que las gracietas de Ibarra tenían muy poca gracia, ya Paco Vázquez había dicho que Ibarra tenía razón y ya todos estábamos al cabo de la calle de lo que había dicho y que lo había dicho contra Maragall y Chaves. Eso, salvo que el Bellotari tenga a todos sus compañeros de partido por idiotas, incapaces de entender sus críticas a la Derecha, hasta el punto que las toman por autocríticas. En resumen, que, como dicen con regocijo los taurinos gobelianos, "Farruquito ha manseado ante Montilla". Dehesa obliga.
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