Crónicas americanas

FARC-IRA-ETA. ¿Quién entrena a quién?

Federico Jiménez Losantos
Aunque las primeras noticias apuntaban al entrenamiento de jóvenes terroristas de las FARC a cargo de expertos criminales del IRA, que además –caso de Niall Connolly– se ocupaban de la representación diplomática del Sinn Feinn en La Habana, nuevos datos extraídos del interrogatorio de la policía colombiana permiten extraer una hipótesis más inquietante y, por desgracia, más lógica. Los terroristas irlandeses no estaban enseñando sino aprendiendo. Y lo que ensayaban era un nuevo tipo de bomba incendiaria de enorme tamaño, con efectos similares a las del napalm, que ya está siendo usada por las huestes de Tirofijo contra puestos de policía y núcleos urbanos en Colombia. Claro que el estallido de una bomba de ese tipo entre los rascacielos de Londres sería infinitamente más devastador que en un poblado junto a la selva o en grandes espacios abiertos.

Es normal que sean las FARC quienes adiestren al IRA porque tienen también décadas de experiencia y, sobre todo, porque disponen de muchos más medios humanos –unos diecisiete mil guerrilleros–, muchísimos más medios materiales –todos los del narcotráfico–, mayor capacidad tecnológica –el fichaje de científicos ex-soviéticos les ha permitido incluso fabricar submarinos “de bolsillo” para trasladar a Europa drogas, armas o explosivos– y todos los medios legales para camuflar como diplomática o política cualquier misión terrorista, gracias a la famosa “zona de despeje” del tamaño de Suiza otorgada por Pastrana a la guerrilla comunista, que funciona de hecho como un Estado donde se recibe a políticos de izquierdas y a periodistas cretinizados –algunos españoles– que vuelven cantando las hazañas de estos héroes narcoterroristas. Si falta algo, pasaportes o propaganda, su común padrino cubano proveerá. Ya lo está haciendo.

Pero quien dice IRA, dice ETA. Los cientos de etarras instalados durante muchos años en Méjico que, como viene contando Libertad Digital, se han trasladado a Venezuela y Colombia a raíz de la llegada de Fox al Poder, tienen en “Farclandia”, el Estado regalado por Pastrana a Tirofijo, un verdadero paraíso terrenal y político, además de un lugar muy adecuado para reanudar su pedagogía de la metralla. Un montoncito de estos criminales ha sido localizado cerca de Santander –la de Colombia, pero hay que ver lo que puede la querencia vecinal– trabajando con la megabanda de Tirofijo, que es el verdadero Bin Laden del terrorismo internacional. Técnicas desconocidas en Europa, como la bomba incendiaria o acaso el juguete explosivo, están probándose en las selvas colombianas para ponerse luego en práctica en Londres o en Madrid.

¿Servirá esta constatación para que la Unión Europea se deje de monsergas pacifistas y anime, inste, empuje a Pastrana a terminar con ese paraíso del crimen llamado Farclandia, si es preciso con la colaboración internacional? ¿Servirán estos datos para que en los medios de comunicación occidentales Castro y Tirofijo sean tratados finalmente como lo que son y siempre han sido: terroristas diplomados, cómplices fervorosos de cualquier criminal enemigo de las democracias liberales? ¿Han de llevar las bombas de ETA o del IRA música de vallenato y autógrafos de García Márquez para que en Europa se enteren de lo que pasa en Colombia?

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