30 de septiembre

Estatuto catalán y tregua etarra

Federico Jiménez Losantos
Empieza a cundir la especie de que el próximo día treinta no habrá mayoría parlamentaria para el estatuto catalán. Yo siempre he creído que para los separatistas es mejor un estatuto que ninguno para enfrentarse a Madrid, que es de lo que políticamente viven, pero de lo que disfrutan realmente es del poder en Barcelona y cada cual entiende ese negocio a su manera, que suele ser la de fastidiar a los demás partidos. La primera prueba de lo que algunos aseguraron ya antes del verano la ha dado el diario de Polanco en su editorial del martes al cargar contra Convergencia i Unió, que sería la única responsable de que no haya estatuto. Uno creería que lo responsable para The Lord Protector of Ex-Spain debería ser precisamente eso: ahorrar un motivo de conflicto de impredecibles consecuencias. Y que, incluso en tal caso, la fuerza política responsable sería la más radical, Esquerra Republicana, la del pacto con la ETA en Perpiñán. Pues no. Se ve que Rovireche ya está dentro de la secta y tiene bula para enredar, proclamar su voluntad de Estado y de República. El resto de fuerzas políticas o simples ciudadanos que no obedezcan al guión polanquista, anatema sea y en el infierno mediático ardan.
 
Pero había un encadenamiento lógico entre un estatuto catalán abiertamente anticonstitucional y la rendición del Estado ante la ETA por obra y desgracia de Zapatero. Si la duodécima tregua-trampa de la banda terrorista vasca no está ya pactada y requetepactada desde hace tiempo (esperemos que no desde el 11M o, al menos, no bajo el chantaje del 11M) las fluidas conversaciones, los melifluos guiños, los abyectos y miserables compadreos de los socialistas con los criminales etarras pueden empezar a agriarse y estropearse. Limitada la estrategia zapateril al frente vasco y desactivado de momento el frente catalán, el Gobierno puede concentrar esfuerzos pero también quedar ante la opinión pública más desnudo que si fingiera luchar en las dos líneas de fuego, aunque haya sido él mismo el pirómano. No queda mucho hasta el día 30. Pero hasta entonces pueden pasar muchas cosas. Incluso que haya estatuto. Y tregua-trampa etarra.
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