Iglesias, comunista ejemplar: de los privilegios de la Casta al Terror Rojo

Federico Jiménez Losantos

La campaña de Madrid está siendo, antes de empezar oficialmente, un curso intensivo de comunismo práctico. En la segunda semana de abril, antes de lanzarse, con todo el ejército rojo mediático, a reivindicar la II República y la Guerra Civil, que el FRAP familiar y el Podemos filial no han dado nunca por perdida, Pablo Iglesias Turrión, comunista ejemplar, ha reivindicado el Terror Rojo en Vallecas y los privilegios de la Casta. Antes de lanzarse a mentir como un bellaco en los medios que Sánchez ha puesto a su servicio -nada de lo que hace Iglesias es sin permiso de Sánchez- ha reclamado el sueldo de ex-vicepresidente, 6.000 euros al mes, aunque dice, que será sólo uno, típico privilegio de lo que él mismo definía como casta.

Lo que hace hoy y decía ayer este farsante 

Haber sido vicepresidente del Gobierno catorce meses le permitiría acceder al Consejo de Estado, con un sueldo vitalicio de 100.000 euros anuales, y le habilita para seguir cobrando año y medio el sueldo tras dejar el cargo. Lo primero lo ha negado, aunque su palabra no valga nada y sea una posibilidad que no caduca; lo segundo, no lo pudo negar, porque ya había reclamado oficialmente el sueldo. Pero, como siempre que alguien cuestiona su austeridad o su coherencia, Iglesias se puso hecho una fiera

"¡Sólo faltaría que los diputados de Unidas Podemos tuvieran que tener un sueldo diferente al resto de diputados o lo mismo con los ministros!". (…)  "Hay algunos que piensan que nosotros no tendríamos derecho a lo mismo que el resto que ha estado antes en posiciones de gobierno, y hay que entender que eso no puede ser". (…)  "Durante el tiempo que no sea diputado, pues como otros muchos exministros y exvicepresidentes, son los ingresos que voy a tener y no creo que sea más de un mes". 

Y exhibiendo su legendaria superioridad moral, añadió: “a diferencia de lo que hacen otros, nosotros, una parte del sueldo, la donamos”. ¿Acaso desde el CNI ha espiado si los “otros”, o sea, todos, dan parte de su sueldo en donaciones o limosnas? Tal vez. Pero, ¿dona algo él? Ni siquiera lo que le corresponde según el Código Ético de Podemos, que entró en vigor en Mayo de 2020 y relajó el no cobrar más de tres salarios mínimos pero dejó clara “La obligación de no percibir ninguna remuneración ni cesantías de ningún tipo una vez finalizada su designación en el cargo”. Naturalmente, las reglas del Macho Alfa están para que el Macho Alfa pueda romperlas

Aquella norma, que Luca Constantini ha rescatado del montón de resoluciones de Vista Alegre III (o Vista a Galapagar, ¡ar!) resulta extraña entre la rebaja general de las rigurosidades de Vista Alegre I y II, y obedece al afán de dejar algún vestigio del pobrismo primitivo, reducido al ridículo desde que la otrora Feliz Pareja hizo votar al partido su tránsito al casoplón. 

Pero esta es la letra pequeña de su estafa moral, perpetrada ya en el secreto de una secta teledirigida por un gurú y administrada por su pareja. La letra grande, la mayúscula, es la que usaban al empezar a enriquecerse. Si se han forrado, si declaran un empoderamiento económico de 700.000 euros cuando entre el líder y la Lideresa apenas juntaban 50.000 y sin casa, ha sido gracias a un discurso en el que acusaban a todos de hacer algo que ellos jamás harían: aprovechar la política para lograr un bienestar mayor que el de los más desfavorecidos. Un discurso que muchos creyeron, y que cinco años después de dicho, los hechos han desmentido clamorosamente. Iglesias se presentó como la negación de la Casta, de la corrompida clase política. Y lo hizo con números, nóminas y sueldos para que se entendiera:  

“Sería de vergüenza que nosotros, elegidos por los ciudadanos, dijéramos: al tiempo que usted va a cobrar 645 euros que es el salario mínimo, yo voy a cobrar 8.000 euros. Usted es casta." 

 "A usted le parece normal que un eurodiputado cobre más que un cirujano de la sanidad pública, que cobre más que un catedrático de universidad, que un inspector de hacienda, que un funcionario de nivel A. Es decir, tienen unos sueldos que les colocan en una posición en el que viven en una suerte de palacio de cristal que les aísla del resto de ciudadanos" 

 "No puede ser que hayamos llegado aquí de una manera y salgamos de aquí con unos hábitos completamente distintos. Y permanentemente tenemos que estar atentos, porque la seducción de la moqueta es enorme" 

 "En términos absolutos 3.500 euros no me parecen una barbaridad, pero si la mayoría de mis ciudadanos están cobrando 1.000, nosotros tenemos que ser un ejemplo. Y es verdad que no soluciona los problemas, pero es una actitud. Es una forma de decir: mientras en mi país la mayor parte de la gente no se puede ir de vacaciones y no cobra más de 1.000 euros, yo no puedo cobrar 4.000". 

Justo eso cobraría como diputado en la Asamblea de Madrid. Pero Errejón se largó de inmediato al Congreso de los Diputados. ¿Por qué creer que Iglesias va a aguantar los bofetones semanales de Ayuso y Monasterio?

Ensayo general del Terror Rojo en Vallecas 

Cuando al comunista le pillan robando en el Poder, que es siempre, porque no se conoce en más de un siglo un solo caso de líder comunista que viva austeramente al llegar al Gobierno, tras devorar al Estado y seguir siendo un partido que se proclama el único legitimado para mandar, como único representante del pueblo, cuyo interés interpreta mejor que él mismo. De ahí que la Justicia independiente, las elecciones libres y los medios de comunicación independientes sean obstáculos en el camino del progreso y la liberación definitiva de ese pueblo que al fin encontró su eterno guía. Si parece ridículo pensarlo de Iglesias, pensemos que más ridículo es Maduro, y lo eran Chávez, Enver Hoxa, Ceaucescu, Honecker, los Kim y los Castro. Hoy lo son Daniel Ortega y Evo Morales. Y Xi o Putin, y a ver quién se ríe. 

Socios del comunismo son el socialismo y el nacionalismo xenófobo de la ETA, el PNV y los golpistas catalanes. Pero tras medio siglo de terror, los pistoleros de la ETA borraron la risa y la sonrisa del País Vasco. Y los CDR las bromas sobre Puigdemont, Junqueras, Aragonés y demás pandilla. La táctica de Iglesias, fuera del Gobierno pero con Podemos dentro, está siendo de catón leninista: violencia en las calles, seleccionando al partido enemigo que le conviene y maniatando a los demás, incluidos sus socios. Eso ha supuesto el acto de terrorismo callejero perpetrado en Vallecas con la escandalosa complicidad de la policía de Sánchez, maniatada, más que dirigida, por Marlaska. Y con las calumnias más escandalosas, culpando a las víctimas de atacar a sus atacantes, que han sido repetidas en las cadenas de televisión y parte de las de radio, preparadas ya para servir a un Maduro. 

Es propio del leninismo escupir sobre sus cadáveres. Pero nunca llegó tan lejos en el embuste y la calumnia Iglesias como lo ha hecho con Vox antes, durante y después del ensayo general de Terror Rojo vallecano. Maite Loureiro hizo en La mañana de esRadio un extraordinario resumen de lo vivido en directo y contado paralelamente en Libertad Digital. Vale la pena oírlo de nuevo para comprobar la vileza y la ruindad del ricacho de Galapagar cuando cuenta las cosas exactamente al revés de como fueron.  

No sólo ÉL: las ministras comunistas repitieron las mismas mentiras, con el grotesco Echenique al bies. Su sucesora en la vicepresidencia del Gobierno añadió la burla a las víctimas del comunismo, presentando la ideología más mortífera de la historia como paradigma de “democracia y libertad”. Con ello, el Gobierno rechaza la condena de la Unión Europea a los crímenes y toda forma de exaltación del nazismo y el comunismo. Si para la supervivencia de Roma Cartago debía ser destruida, para que en España sobreviva la democracia hay que ilegalizar cuanto antes a Podemos.

 El antecedente de la guerra civil 

Lo peor del terror rojo que pretende imponer Iglesias y que permite que todos los españoles -no sólo madrileños- sepan que su capital puede perfectamente convertirse en Caracas si la Izquierda gana estas elecciones ha sido comprobar que, como en 1936, un Gobierno de Izquierdas se niega a proteger la vida de sus oponentes políticos, a los que proclama fascistas. Lo que decidió a Franco a sumarse al Alzamiento no fue que asesinaran a Calvo Sotelo, sino que el Gobierno de Casares Quiroga, que se había proclamado “beligerante contra el fascismo”, en España casi inexistente, se negase a investigar el magnicidio, uno de cuyos asesinos era el escolta de confianza de Indalecio Prieto, que siguió a su lado hasta el final. 

Lo que ha hecho Marlaska, es decir, Sánchez, es peor: se negó a proteger a los líderes de Vox, con riesgo de que cualquiera de ellos o algún asistente al mitin fuera asesinado por las hordas convocadas por su socio político. No sólo la parte comunista del Gobierno ha insultado a los que participaban en un acto que debe ser sagrado en toda democracia. La parte socialista ha sido también cómplice, sin pedir excusas ni dar explicaciones. Es decir, que piensan respaldar a los criminales y despreciar a las víctimas. El trato continuo con los asesinos etarras ha destapado a un Marlaska no sólo condenado por prevaricación en el Caso Pérez de los Cobos, sino que debería serlo por complicidad con Iglesias en la violencia liberticida. Sólo ha habido algo peor que el PSOE: la abyecta equidistancia de Ciudadanos.   

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