El soviet de Karmenagrado y el Club de la Tragedia

Federico Jiménez Losantos

Sólo ha pasado una semana desde las elecciones municipales y autonómicas y el terremoto político es ya muchísimo mayor que el de las europeas de hace un año. De aquellas, salió herido gravísimamente el bipartidismo; de éstas, ha salido cadáver, aún insepulto, el Partido Popular. En ambos casos, el triunfo es el de un partido que resume lo más abyecto del crimen totalitario y del fracaso comunista del siglo XX, el golpismo a plazos del gorilato venezolano y la Nueva Política Económica de Lenin, la NEP, que demostró cómo los bolcheviques podían hacer lo contrario que Kautsky: un paso atrás –temporal- en la colectivización agraria para tomar impulso y dar dos pasos adelante: la koljosización de la agricultura y el exterminio económico, social y físico –millones de muertos- del mujik, el campesino ruso y ucraniano, partidario ancestral de la propiedad privada.

El PP de Mariano Kerenski

Perdonen los conocedores de la sangrienta raíz de toda la Historia Contemporánea que insista en contarla a los más jóvenes y sobre todo a la gente del PP que, con Mariano Kerenski a la cabeza, no tienen la menor idea de quiénes fueron Dherzinski, creador de la Vétcheka, luego Cheka, o Münzenberg, el genio de la propaganda de la Komintern o III Internacional, la Comunista, enfrentada a muerte, aunque Pdr Snchz no lo sepa, con la II, la Socialdemócrata de Bernstein y Kautsky. Soraya, Cospedal y Arenas no saben cómo Lenin y los suyos pudieron crear un Estado comunista en una sociedad que lo rechazaba; la Pandi Crush sólo sabe forrarse, engañar al electorado y reírse de la Derecha sociológica. Pero Iglesias, Errejón y los comunistas que, por el hundimiento del PP de los Kerenskis, están a cinco meses del Palacio de Invierno de la Moncloa, sí lo saben. Expliquémoslo.

Que en la campesina Rusia los marxistas comenzaran la revolución proletaria liquidando a los campesinos y convirtiéndolos en una inmensa fuerza de trabajo industrial al servicio del Estado tenía lógica. Criminal, pero lógica. La dictadura del proletariado no revestía mayor problema: la ejercería el partido del proletariado, el POSDR (Bolchevique) rebautizado Comunista. La dificultad estaba en que ese proletariado apenas existía en San Petersburgo, Moscú o los puertos del Mar Negro. Rusia, todas las Rusias, eran campesinas. Y los campesinos no han sido nunca comunistas.

Pero Lenin, de cuya llegada al Poder en 1917 se cumplirá pronto un siglo, demostró haber aprendido de la Revolución Francesa que el poder puede sostenerse, al menos por un tiempo, sobre dos pilares: el Terror y la Propaganda. Pero era tan consciente de ir contra-reloj que creó la III Internacional y dedicó el dinero que no había para el pan de la "famélica legión" a frenar la intervención extranjera en la guerra civil rusa. ¿Cómo? Financiando partidos comunistas revolucionarios que distrajeran la fuerza de los Estados que podían aniquilar la naciente URSS. Los partidos comunistas, con la excepción de Alemania, eran parodias tan grotescas del PCUS que en 1931, al proclamarse la II República en España, el PCE de Bullejos, luego de Díaz y La Pasionaria, pintaron en la Plaza de Oriente: "¡Todo el poder para los soviets!". Y nadie sabía qué era un soviet.

El jurisoviet de Karmenagrado

Como son poquísimos en la derecha y escasos en el PSOE los que saben la historia del socialismo y del comunismo en general y del español en particular, difícilmente entenderán que la táctica de Podemos, como la de Lenin, se basa en la ceguera de gobernantes como Kerenski, que, desde la revolución democrática de Febrero a la comunista de Octubre, no hizo nada contra el partido de Lenin, cuyo plan golpista era un secreto a voces. Los bolcheviques, y los comunistas desde entonces, se basaron en negar la legitimidad del Estado, subvertir la legalidad e imponerse por la fuerza, entendiendo por fuerza las armas, la violencia callejera y la propaganda. Y la base de la propaganda totalitaria, vaciada en el molde leninista, se base siempre en lo mismo: negar la realidad o "interpretarla políticamente", de forma que todo lo que es, no sea, y lo que parece, parezca lo contrario.

Por eso se ha tomado a broma, despiste e incluso –por el Decano de los jueces- a "casualidad" que Manuela Carmena actúe como ganadora de las elecciones tras haberlas perdido. Pero Lenin se proclamó mayoritario (bolchevique) pese a ser minoritario, frente a los que llamó minoritarios (mencheviques) que, en realidad, eran mayoría aplastante en el POSDR. Y lo primero que ha hecho es anunciar que "ya ha hablado" con el Presidente del TSJM y el Decano de los jueces porque, dice "están desesperados" por tener que aplicar la ley de deshaucios y ella acabará con esa desesperación.

¿Cómo? Evidentemente, llevándolos a prevaricar masivamente, porque si un juez no aplica la Ley por interés o prejuicio ideológico está prevaricando, o sea, perpetrando el peor de los delitos. Pero lo que pretende la segunda candidata más votada en Madrid es crear una situación de hecho en la que un Consejo (soviet) Judicial dicte sistemáticamente sentencias contrarias a la ley que obedezcan al programa totalitario de Podemos. El decano de los jueces, hombre de tanto prestigio como ingenuidad, ya ha negado tal reunión en el programa de Luis Herrero. Dice que se encontró con Carmena por casualidad. Él, seguro que sí; ella, seguro que no; basta ver lo rápido que acudió a los medios a anunciar como predisposición de todos los jueces lo que es sólo un alarde particular de ilegalidad golpista.

Pero los medios, donde hay ya una aplastante mayoría de periodistas favorables a Podemos, presentaron la manipulación de Carmena como la inminente creación del Jurisoviet de Karmenagrado. De hecho, si cuajase esa legalidad paralela, empezando por la abolición a manos de los jueces de la ley antideshaucios (que ha permitido que los pisos de alquiler pasen del 7% al 25%, abaratándolos sustancialmente) podría decirse que la legalidad constitucional habría empezado a desaparecer en todo el ámbito municipal. Teniendo en cuenta que la gran mayoría de la población española vive en ciudades, la capacidad subversiva de esta situación de facto sería terrible.

El Club de la Tragedia

Mariano Kerenski, más "bobo solemne" que el padre putativo de Podemos, que es Zapatero, se quejaba ayer de que "les han hecho mucho daño los casos de corrupción según los han dado los medios". Serán "sus medios", los que pastorea Soraya: los de Cebrián, Atresmedia y demás favorecidos por las adjudicaciones audiovisuales del PP. Rajoy entregó las televisiones –manteniendo la descarada amputación publicitaria de TVE por Zapatero en favor del duopolio- a las dos facciones de la Izquierda, la de Prisa y la de la Sexta. A una la salvó Soraya de la quiebra; y a la otra, también, permitiendo su absorción por A3. Y lo hizo legalizando en Agosto lo que declaró ilegal en Julio, con un par. ¡Pero se siente traicionado por Cebrián y García Farreras. ¡Si son los que lo encerraron en Génova 13 el 13M de 2004! ¿Cómo puede asombrarse de que el jefe de informativos de la SER y su Consejero Delegado, con sus tres capas de calzoncillos, le den jaque mate? ¡Él, que ha machacado implacablemente a los medios críticos de Derecha, se asombra de que en las televisiones manden las izquierdas!

Podemos está otra vez -por demérito de Marianenski, no por mérito del Leninín- en condiciones de alcanzar la Moncloa y poner en marcha el proceso revolucionario que acabará con el Estado Constitucional y nuestras libertades. Y lo conseguirá por algo que no es fácil describir pero que se entiende muy bien comparando dos vídeos: el de Pablo Iglesias de hace un año llamando "tonto" y "subnormal" a Carmona y el de Soraya hace mes y medio, en las andaluzas –no cito, por rubor, el del baile calentón de la feria- explicando cómo ellos, los del PP, se desloman construyendo el edificio del empleo mientras los mirones, los vagos, ponen peros a los albañiles.

La Paz Padilla de Marianenski

En su vídeo, el comunista Pablo Iglesias actúa como un Wyoming en serio pero en la clave del Club de la Comedia, tan exageradamente acertado en su odio a lo convenidamente odioso, o sea, la Derecha según los progres de PRISA y de la Sexta, que no puede ser verdad, aunque… quién sabe. Su eficacia es mostrar la destrucción del régimen constitucional como un acto simpático y democrático, tras el cual, eliminada la derecha, todo quedará arreglado para siempre jamás amén. Iglesias está en un permanente "stand up", enhebrando chistes y gracietas progres, feroces, con apariencia de broma pero muy en serio. Vende la dictadura como algo que sólo puede pasarles a los demás, el resbalón que afecta al gordo, al rico, a la vieja, al otro, siempre al otro. Y, claro, a su lado, el vídeo dizque cistoso de Soraya resulta ridículo, por no decir repulsivo. La creadora y administradora de esa pesadilla mediática para el PP de la que ahora se queja su Jorge Javier es la suplente desagradable, la Paz Padilla del Club de la Tragedia. La que nos espera.

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