Tercer grado para Luis Roldán

El felipismo en la calle

Federico Jiménez Losantos
Los que esperábamos, o deseábamos, que Zapatero no supusiera la continuación del felipismo estamos recibiendo el castigo que merecía nuestra ingenuidad. Este Gobierno no sólo se siente heredero de sus predecesores, compañeros de partido y de partida, sino que los rehabilita muertos y los pasea y hermosea vivos. Cuando no homenajea a Companys, saca de la cárcel a Galindo y a Roldán, dos modelos de corrupción del felipismo profundo: uno, condenado por asesinato; otro, por atraco. Ambos están en la calle y ya pueden asistir a los actos de homenaje que, más pronto o más tarde, les tributarán sus compañeros.
 
Unos desagradabilísimos guardias civiles, sin duda reaccionarios, se han atrevido a enturbiar la alegría progresista de estas jornadas de puertas abiertas en las prisiones españolas con una insidiosa pregunta: “¿dónde está el dinero?” Evidentemente, así no es posible el diálogo. Lo que importa es la reinserción del preso y a ese fin subordina Mercedes Gallizo su radical, dizque utópica, estrategia penitenciaria. ¿Y qué puede ayudar mejor a la reinserción de Roldán en la sociedad que tener en ella, pero a buen recaudo, un buen montón de millones de pesetas e incluso de euros?
 
Por lo demás, que los seis meses de Gobierno socialista coincidan con la salida de la cárcel del protagonista del mayor escándalo del felipismo, o al menos el más popular, no deja de ser una coincidencia. ¿Que parece encargada por el PP? De acuerdo. Pero una coincidencia, al fin y al cabo. Vamos a ver ahora si vive con tanta modestia como Tamayo y Sáez, los “despojos humanos” de los que hablaba Bono, o vive como Bono, e incluso mejor. Se admiten apuestas.
 
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