El enésimo linchamiento fallido de Libertad Digital

Federico Jiménez Losantos

Esta semana, Libertad Digital ha padecido una campaña de linchamiento breve, sólo tres días, pero en la se han turnado tres elementos de cuidado: el arruinado imperio de Cebrián, el gobierno que lo protege de la ruina y un tal Gonzalo Boye, que de condenado a 10 años de cárcel por colaborar con la ETA en el secuestro de Emiliano Revilla ha pasado a colaborar con el imperio prisaico en sus actividades liberticidas, la primera de las cuales es el exterminio de los desobedientes.

Ayer al servicio de González, hoy al de Rajoy y su Vicetoda y Vicenadita, la cheerleader de elpais.cat y cajera de la ruina prisaica Sáenz de Santamaría, Cebrián se ha ido haciendo multimillonario –tiene más sueldo que cualquier directivo mediático del mundo, casi 14 millones de euros anuales, y dirige la empresa menos próspera del mundo: 2.200 millones de euros de deuda debe PRISA-. Y se ha forrado dirigiendo el que, para los liberales, es el peor enemigo de España en los últimos treinta años: El País y sus infinitos medios anejos. Su técnica no es nunca la de defender algo sino la de desacreditar y destruir a los que se le oponen, que coinciden casi siempre en molestar al poder político. Cebrián, en fin, apalea millones gracias a un talento indiscutible para demoler infatuadamente los estorbos del Gobierno del PSOE o del PP: Antonio y Luis Herrero, José María García o yo en lo periodístico, Borrell, Redondo Terreros, Aguirre o Aznar en lo político hemos sido víctimas de esas campañas de destrucción personal y profesional en la que la ferocidad sólo es superada por la mendacidad. A cambio del favor en sus medios y el ataque a sus enemigos, los gobiernos han pagado en oro molido administrativo, léase concesiones, adjudicaciones y subvenciones infinitas, ese imperio que en vida de Polanco se alzó y Cebrián está enterrando, pese a hacer lo mismo: atacar en nombre de unos valores de cuyo atropello viven.

En De la noche a la mañana y El Linchamiento cuento muchos de esos episodios de los que he sido espectador y cirineo en los últimos años. Pero esa misma costumbre de sufrir las campañas de PRISA al amparo del Gobierno de turno me ha hecho casi disfrutar con la de esta semana. Entre que te persigan en nombre de PRISA abogados condenadamente listos como Matías Cortés y que te denuncie el condenado por terrorismo Gonzalo Boye hay un abismo. El que separa el auge de un imperio de su decadencia. Polanco presumía de tener "más abogados que periodistas". Si sus amigos del foro son como Boye, el imperio está muerto y al emperador le quedan dos días. Aunque muera matando lo que le dejen matar. Que si por Rajoy, fuera, sería todo.

Las mentiras de El País y la criminalización del liberalismo

Este martes 28 de Octubre, Cebrián –el hombre que tras feroces campañas contra el PP de Aznar y Aguirre y tras provocar desde la SER el cerco a las sedes del PP el 13M, ahora presenta a Rajoy en las tenidas de París y es presentado por la Vicenadita Soraya en el bautizo de elpais.cat en Barcelona- publicaba en El País este llamativo titular: "El PP adquirió la mayoría de las acciones de Libertad Digital". Y dado que en la presunta información se hablaba de la Caja B o dinero negro del PP, estaba claro que El País nos acusaba no sólo de participar conscientemente en el disfrute de las comisiones pagadas por los constructores a cambio de contratos de la administración del PP sino de que la propiedad de este diario era o dependía del PP. Así lo entendió la jauría de Cuatremos, Sextemos y Susanagrisemos, que, apoyándose en El País, nos saltaron al cuello de inmediato. Esta vez no me acusaban a mí de haber recibido dinero del PP, como hace un año, pero sí a la empresa de la que soy destacado accionista, y eso, para la jauría de millonarios comunistas al estilo Guayomin, tanto da. El caso es ensuciar, desacreditar, manchar a la derecha liberal, que es la que más rabia les da.

El problema es que el titular encubría una mentira dentro de un disparate. La dizque información sobre la compra de la mayoría de las acciones de LD, en una ampliación de capital –ha habido otras- de casi cinco millones de euros, por personas ligadas al PP no llegaba a 400.000 euros. O sea, que la mayoría de las acciones se quedaban ¡en el 8% de las acciones! Es obvio que Cebrián y compañía tienen tantos problemas con la aritmética como con la gramática.

Pero es que el que firma esa desinformación, un tal Romero, ya publicó hace un año, como ha recordado Raúl Vilas, que "Lapuerta y la mujer de Bárcenas se quedaron con 289.000 euros de la caja b". Lo cual colocaría a un informador decente ante esta disyuntiva: ¿robaron dinero negro del PP para ellos, o Lapuerta y demás invirtieron dinero negro del PP en hacerse con la mayoría de las acciones y mandar en LD? ¿Hace un año robaron y ahora invertían, o hace un año invertían y por tanto no robaban?

Pero lo más grave de la desinformación es que, según el auto del juez Ruz, lo que se supone que investiga con tanta minuciosidad –ya verán, ya, cuando les toque a los Pujol- es si Lapuerta y alguien más obtuvieron una plusvalía en dinero negro tras vender esas acciones que compraron en 2004 en la ampliación de capital que hicimos en 2006, no por padecer lo que mendazmente dice la Pravda cebrianita, "problemas financieros" sino al revés: porque hubo gente que se quedó sin poder comprar en 2004 y algunos de los que había comprado pudieron vender con jugosas plusvalías, en concreto, y siempre según Ruz, Lapuerta pudo ganar casi 70.000 euros que no habría reintegrado al PP sino que se quedó. Pero, ojo, que lo que ha declarado esta semana Lapuerta es que el dinero para comprar acciones era suyo y que la plusvalía al venderlas sí la declaró Hacienda. A ver si Ruz concluye una cosa o la otra, porque es fácil de comprobar: o declaró o no.

Pero entonces, se dirá el lector, ¿la compra de ese pequeño paquete de acciones por esos señores del PP se limitó en lo sustancial a venderlas con plusvalías? De creer a Ruz, parece que sí. ¿Y era dinero blanco, negro, declarado a Hacienda o no declarado? Pues le diré al curioso lector: ¿y yo qué sé, cómo iba a saberlo, ni, en última instancia, qué me importa? ¿Cómo va a saber nadie en una ampliación de capital, en una operación de compra de acciones controlada por la CNMV –como todas las del grupo de LD- de dónde viene el dinero para comprarlas, ni si es blanco o negro? ¿De dónde viene el dinero del "fondo buitre" Liberty Found que es, o era, el accionista mayoritario de PRISA? Es posible que no lo sepan ni el buitre ni Cebrián.

Pero vamos, la informacionceja de Cebrián firmada por Romero es asombrosa: la mayoría de las acciones de LD resulta que se limitaban al 8% y el PP las compró, se supone que para ayudarnos o controlar LD, así que las vendió. Vamos, que si no hubieran ido a la suya estos señores del PP que compraron unas acciones de LD que luego vendieron, diríase que los que ayudamos al PP fuimos nosotros, aunque sin darnos cuenta. Supongo que por ahí van los disparates del asalariado de la ETA, 10 años de cárcel por ser el bolinaga de Emiliano Revilla, ese Gonzalo Boye que zascandileó en el juicio del 11M con la autoridad moral que le da su biografía y que tal vez inspiró la información de El país al día siguiente: LD es un grupo "al servicio del PP" y de su versión del 11 M. ¡Acabáramos!

¿Pero cuál de las versiones del PP sobre el 11M? La de Acebes el 11M por la tarde, que era la de la SER por la mañana, la de Felipe y Garzón, la de la ETA que nunca se investigó? ¿La de Acebes el 12M, que no era la de los "terroristas suicidas" que se inventó la SER? ¿La de Acebes en el juicio, que no sabía quién había sido? ¿La del jefe de la policía del PP el 11M que dijo que lo mejor que había hecho era detener al moro que ha pagado el pato? ¿La de Gallardón, que dijo que "había que obviar el 11M"?

Yo no sé cómo los que se inventaron los terroristas suicidas con dos capas de calzoncillos encontrados en los trenes, mentira total, que luego se premiaron por la cobertura del 11M, tan eficaz que cubrió más de cien sedes del PP en toda España con gritos de "asesinos", los que no han hecho sino atacar a los que dijimos y decimos que no se ha investigado el 11M y que las conclusiones del juicio son mentira, de la que tan responsables son hoy el PSOE como el PP, no sé, digo, cómo se atreven a recordar el 11M. Pero se atreven. ¿A qué no se atreverá Boye, condenado a 10 años por terrorismo como carcelero del secuestrado Revilla? ¿Y estos son ahora los amigos de PRISA, empresa ejemplar según Soraya? Pues sí, estos son.

Los favores del PP a PRISA

Que hable de "favores del PP a LD" el tinglado empresarial más favorecido por el PP y el PSOE en los últimos 30 años tiene bemoles. A nadie han concedido tantos cientos de concesiones de radio, cinco o seis cadenas; y tantísimas cadenas de televisión, casi todas ilegalmente, la mayor luego vendida a Berlusconi, famoso enemigo de la corrupción política. Pero citemos sólo dos favores del PP a PRISA: cuando el gobierno de Aznar prevaricó al incumplir la sentencia del Supremo que obligaba a devolver al mercado el centenar de empresas de Antena3 radio, primera cadena de España, que Polanco compró ilegalmente para cerrarla; y cuando el de Rajoy, con Soraya al aparato, hizo que los acreedores de PRISA no ejecutaran la deuda y aceptaran convertirse en accionistas de una empresa quebrada que debe más de 2.200 millones de euros, que jamás podrá pagar.

¿Y estos hablan de favores del PP a LD? Pues sí. Y lo hacen con la colaboración de otros como El Mundo que se unió a la campaña publicando que gente de la CEOE compró acciones de LD. No tantas como Mario Conde de El Mundo, desde luego, pero, si así fuera, ¿dónde está el delito de que los empresarios apoyen a un medio que defiende la libertad de empresa? ¡No van a comprar acciones de LD los de Podemos! Aunque no habrían perdido tanto dinero como los que compraron acciones de PRISA.

Los números de LD están claros. Nunca hemos tenido problemas financieros porque, entre otras cosas, nunca hemos pedido un crédito. Si hemos necesitado dinero hemos apelado a los que comparten el ideario liberal. Y siempre han correspondido. El millar largo de accionistas reciben cada año puntual información de la marcha de la empresa. Hoy por hoy, nos bastamos con lo que ingresamos. Y si, por estas campañas de PRISA –que es el Gobierno- ingresáramos menos, nos apretaríamos el cinturón o apelaríamos a nuestros lectores, que en estos casi quince años nunca nos han fallado, seguramente porque procuramos no fallarles a ellos. Pocas empresas, si alguna, en el mundo de la comunicación español debe menos a los políticos que LD. Ya nos gustaría que los liberales del PP, Ciudadanos y demás –no esperamos demasiado del PSOE, IU ni Podemos- pudieran ayudarnos más, porque podríamos invertir, comprar emisoras, ampliar nuestra audiencia, pero bastante tienen, como nosotros, con salir adelante.

Las dos razones de esta campaña

¿A qué viene, pues, esta campaña contra LD? Hay dos razones: la primera es que este Gobierno se está cargando al PP y alfombrando el triunfo del separatismo catalán y Podemos, cuyas posibilidades de éxito electoral fui el primero en anunciar aquí, en LD. Y los marianos y sorayos usan a los cebrianos y sus cuadrillas para eliminar testigos de su fechoría.

La segunda es que, hoy por hoy, nadie tiene la credibilidad de LD y esRadio entre la derecha liberal española, y esta parte de la opinión pública será clave para rehacer lo que el PP ha deshecho y resistir la dictadura en ciernes. A diferencia de otros medios cuya opinión depende del Poder, no cambiamos de principios: hay partidos como el PP que lo hacen y por eso a veces los apoyamos o los criticamos. Pero defendemos lo de siempre: España y la Libertad. Y ése es nuestro problema: resistir cuando nadie resistía y mostrar lo que nadie quería ver. A cambio de esa adusta soledad, tenemos la fuerza que un PP eunucoide, mariacomplejinado y corrompido no tendrá jamás. Échennos, pues, sorayejos, cebrianos y bolinagas, que nos conviene ejercitarnos ante las tremendas batallas que se avecinan y en las que nuestra nación se juega la libertad y aun la misma vida. Nacimos para luchar. Los que nos siguen lo saben. Los que nos persiguen, también.

A continuación