Investigación del 11-M

El blog de Luis del Pino

Federico Jiménez Losantos

En estos días de agotador descanso, del que espero recuperarme pronto, he tenido tiempo para seguir alguna de las muchas novedades y aportaciones que en los últimos meses se han producido en Libertad Digital. Y aunque todas o casi todas me han gustado, ninguna me ha dejado tan estupefacto como el blog de Luis del Pino. Confieso que se ha producido lo que yo pensaba que no podía producirse, o lo que era, si no imposible, muy, muy, muy difícil: que docenas de personas con buenos conocimientos de informática, de investigación judicial y de investigación policial fueran capaces de reunirse para compartir sus averiguaciones y desarrollar sus hipótesis sobre la mayor masacre de la historia de España, cuyo principal beneficiario, que es el Gobierno de Rubalcaba y ZP, se niega torva y tozudamente a investigar. Pues bien, ese fenómeno es el que he podido ver cómo se desarrollaba ante mis atónitos ojos lectores tras la publicación del auto achatarrado del Juez del Olmo. Y de no verlo, no creerlo.

Hay muchas partes técnicas en la investigación en las que me pierdo o me cuesta seguir el ritmo, a veces vertiginoso, de los diálogos. A cambio, resulta estimulante y, por momentos, conmovedor, ver el esfuerzo que tantas personas, en su mayoría jóvenes y presumo que en buena parte ligados a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, están desarrollando con el más absoluto desinterés y la máxima dedicación. Es cierto que para alguien con auténtica vocación por la investigación policial se trata de lo que Juan Ramón Jiménez, refiriéndose a la Poesía, llamaba "el trabajo gustoso". Pero en esta labor concienzuda y clandestina, minuciosa y desinteresada, la gran diferencia está en el anonimato. El despiezamiento, desmenuzamiento y donoso escrutinio del auto-chatarra del juez Del Olmo se hace por razones morales e intelectuales, políticas y patrióticas, sin esperar retribución material alguna ni reconocimiento personal público. Este desprendimiento trabajando anónimamente en interés de la Nación resulta, de verdad, emocionante.

Si Luis del Pino puede estar orgulloso de haberse granjeado la confianza de tanta gente, para mí como editor de Libertad Digital es también motivo de orgullo y de honda satisfacción ver cómo nuestro director Javier Rubio ha sabido darle una oportunidad al investigador y facilitar este fenómeno intelectual y periodístico, esta suerte de investigación en masa sin precedentes en España y que jamás podría haberse producido fuera de Internet. Gracias, pues, como lector. ¡Y ánimo! ¡Las sombrías fuerzas rubalcábidas no prevalecerán!
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