¿Dónde son las elecciones: en Madrid o en Bagdad?

Federico Jiménez Losantos
Aznar y Zapatero han vuelto a meter el maldito debate de la guerra de Irak en la campaña electoral para la Asamblea de Madrid, lo cual confirma hasta qué punto para los dos grandes partidos es un episodio clave de las elecciones generales, pero también supone un desprecio a los ciudadanos madrileños, que pese a todo lo que ha pasado y sigue pasando piensan ir a votar el próximo domingo. Ambos han estado mal, Aznar el domingo y Zapatero el lunes, y eso tenemos legitimidad para decirlo los que incluso en los momentos peores de la movilización de la Izquierda contra el PP a cuenta de la guerra de Irak, cuando desertaban hasta los vicepresidentes, defendimos la posición de Aznar y la política del Gobierno, porque la creíamos acertada pero, sobre todo, porque era legítima. Corresponden al Gobierno y a las Cortes decidir los asuntos relacionados con la guerra y ninguna manifestación, por abundante y ruidosa que sea (menos aún si la forman nostálgicos de todas las dictaduras y enemigos redomados de la libertad), puede menoscabar, intimidar e incluso tratar de derribar esa legitimidad institucional.

Pero por eso mismo, porque entonces defendimos que no era precisa ninguna nueva resolución del corrompido Consejo de Seguridad de la ONU para la intervención de los aliados contra Sadam Hussein, sobraba la referencia de Aznar a la nueva resolución de la ONU arrojándosela al "todavía" líder de la Oposición (y ya hablaremos de ese "todavía"). Un Zapatero menos bobo se la habría devuelto a Aznar, pero está visto que el líder demediado de este PSOE desnortado es incapaz de aprovechar hasta los errores del adversario. Salir ahora con las armas de destrucción masiva (como si un régimen genocida no lo fuera o como si no las hubiera utilizado Sadam infinidad de veces) es algo así como identificarse con el burro que da vueltas a la noria. El rencor de Aznar es comprensible y hasta razonable, pero nada le conviene al PP en este final de campaña. Lo de Zapatero no es comprensible ni razonable. Pero, con Simancas, qué más le da. En todo caso, sería bueno que el PP y el PSOE recordaran que se vota en Madrid, no en Bagdad.

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