Dentro de un mes, el tiranosaurio seguirá ahí

Federico Jiménez Losantos
Parodiando el célebre y brevísimo cuento de Augusto Monterroso, dentro de un mes, concluida la fragorosa campaña municipal y autonómica, el dinosaurio separatista (tiranosaurio, por su naturaleza liberticida) seguirá ahí. Por eso hace bien Mayor Oreja en recordar que el problema de fondo de la política nacional se planteará entonces con más dureza y urgencia que nunca. Y también es preciso constatar que el PP difícilmente podrá contar con el PSOE para frenar el órdago de Ibarreche. Al contrario, porque Maragall es en sí mismo parte de ese jaque mate a la legalidad constitucional.

Es evidente que al PP no le perjudica recordar este hecho, antes al contrario, porque en quienes el voto municipal o autonómico no sea una urgencia o una necesidad, respaldar al único partido netamente español que nos queda es casi un imperativo ético. Y si el respaldo a los aliados en la guerra de Irak ha podido alterar las expectativas locales a favor del PSOE, justo es que el oportunismo esquizofrénico de Zapatero pueda merecer un castigo local por su desnortada deriva nacional.

Quizás el punto de engarce entre esta denuncia de carácter nacional y la petición del voto municipal o autonómico para el PP es que la coordinación entre las distintas administraciones nacionales sólo se garantiza dentro de una continuidad y una lealtad sin fisuras al marco legal que alberga a todas ellas, y que no es otro que el de la Constitución. Esa deducción es lógica pero no por ello resulta evidente y quizás debería insistir más en ella Jaime Mayor, cuyo gran activo político es el de ser el defensor más creíble de la integridad nacional y el régimen constitucional, pero sólo como líder del PP. No defiende menos a España Paco Vázquez pero eso no es motivo suficiente para votar al PSOE. Y es que hay una diferencia esencial entre Piqué y Maragall: el candidato del PP (que es como si no lo fuera) representa sólo un estorbo; el del PSOE, (que es también como si no lo fuera, y no lo es) representa un peligro gravísimo. Justo es recordarlo, justo es constatarlo. Bueno sería que Aznar y todo el PP se lo creyeran.

A continuación