PSOE

Del talante al tipex

Federico Jiménez Losantos
Los socialistas tienen un problema, al parecer incurable, de incompatibilidad con la verdad. No es que mientan a menudo, incluso muy a menudo, es que no parecen estar a gusto si no es trampeando, engañando, borrando el pasado o emborronando el presente. Cierto es que ese comportamiento impregna toda su trayectoria histórica y, sin acordarnos de Prieto, Largo Caballero y Negrín, pocos ejemplos en la democracia lo prueban de modo más grotesco que aquella campaña de los “Cien años de honradez” que se ilustraba con una foto de Felipe González al que Pilar Miró le había pintado canas, por aquello de prestarle la respetabilidad que no tenía. Luego vino el referéndum de la OTAN, apoteosis de la manipulación, y luego la olimpíada de la mendacidad acerca del GAL, de Filesa y de los mil y un escándalos del felipismo. Es decir, todo lo que creíamos que Zapatero había venido a cancelar.
 
Pero atención: no se puede evitar la corrupción cuando se tiene la costumbre de mentir. Ya sabemos que la hiperlegitimidad de la izquierda combinada con la desvergüenza de algunos dirigentes felipistas, cuyo representante ejemplar es Rubalcaba, ha llevado al PSOE de la oposición a Aznar a aliarse con lo peor de la política española e incluso antiespañola, utilizando a todo trapo la máquina de mentir. Pero llegados de golpe al Gobierno, cuando una España aún aturdida por el súbito vuelco electoral propiciado por la manipulada masacre del 11-M había recibido con agrado el talante simpaticón de ZP, e incluso acepta con sarcasmos veniales los disparates de su Sección Femenina, resulta absurdo que el PSOE vuelva a los tiempos del tipex, aquella herramienta parlamentaria de Caldera en tiempos del “Prestige” para manipular documentos y mentir por escrito en la sede de la soberanía nacional. Entonces lo descubrió, denunció y humilló Rajoy. ¿Por qué volver a las andadas? No sólo resulta malvado; es rigurosamente innecesario.
 
Y es que además los pillan siempre.
 
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