Cuando a Pedro Sánchez le llaman "Antonio" y a Concha Sabadell "Europa"

Federico Jiménez Losantos

La desinformación en la UE ha llegado a tal extremo que Draghi le llama Antonio a Pedro Sánchez y en España le llaman Europa a Concha Sabadell, ocultando deliberadamente que Sánchez la mandó a la Fiscalía Europea para pagarle el favor del caso Gürtel. Sabadell, a quien los medios que abrevan en las agencias de noticias, progres todas, insisten en llamar Carmen, fue una de las dos famosas fiscales cuya fiereza en la instrucción del caso contrastaba con la torpe indecisión de los percebes del rajoyato, y a base de empujones, en una instrucción más delictiva que el delito mismo, y que corría a cargo de Garzón, expulsado de la Justicia por prevaricar en ese caso espiando a los abogados, se llevó por delante al Gobierno Rajoy.

isabel-diaz-ayuso-23022022.jpegLa fiscal del caso Gürtel quiere investigar el contrato del hermano de Ayuso en la Fiscalía europea

Una sentencia corrompida

El arma legitimadora de aquel desahucio fue una sentencia del juez De Prada cuyo párrafo clave, luego anulado por ilegal, explicó su íntimo Garzón en La Sexta al minuto de hacerse pública la sentencia, cuando aún nadie había podido leerla y como si lo hubiera redactado él. Si a Dolores Delgado la hicieron ministra de Justicia, qué menos que premiar con un chollo europeo a Concha Sabadell, que es, como todos ellos, de la escuela de Garzón y salta sobre los casos mediáticos, aunque no le correspondan.

Y no hay caso más jugoso para la izquierda que el del hermano de Ayuso, que no es caso, sino bulo para destruir a la presidenta de Madrid, urdido por los dirigentes-delincuentes del PP, jaleado por la izquierda a la que destrozó en las elecciones y que quieren mantener vivo estas bandas de ropones rojos que instruyen y condenan en los medios casos que no lo son, que ni llegan ni a juicio y que se olvidan tras hacer el daño que buscaban.

La pena de telediario fiscal

Esta justicia política cuyas absoluciones siempre son post mortem puede condenar a cualquiera con un simple titular: "Fulano, investigado por la Fiscalía Anticorrupción". No necesita investigar más ni dar explicación alguna si deja de hacerlo. La justicia "de autor" y el "Derecho Alternativo" han convertido ciertos juzgados en zocos, ciertas denuncias en negocios y ciertas sentencias en Gobiernos. La Fiscalía Anticorrupción, que después del caso Stampa debería prescindir del anti, está presidida por Luzón, que depende de Dolores Delgado, léase Garzón, para su renovación. Y dijo que investigaría el "caso Ayuso", aunque no veía motivo, o sea, que no había caso, pero lo mantenía abierto. La Cámara de Cuentas de Madrid, que ha empleado todos sus medios, más y mejores que los de Luzón, en investigar cuatro mil contratos de la Comunidad de Madrid durante la pandemia, ha concluido que no hay "tacha de ilegalidad" en el contrato de la empresa del hermano de Ayuso. Luzón debería haberse hecho ya un Teodoro, y decir que se ha cerrado la investigación sin encontrar nada irregular. Pero, por si Luzón, que con el caso Stampa ha quedado fatal, tenía un ataque de decoro y acababa con esta farsa, la bandada garzonita ha buscado otro nido en el que incubar sus polluelos políticos: la Fiscalía Europea, el típico engendro carísimo que suele duplicar funciones de los Estados miembros de la UE.

Con el informe de la Cámara de Cuentas, que ha hecho enmudecer hasta a la oposición proboscídea en la Asamblea de Madrid, la Fiscalía de Luzón (léase Delgado, léase Garzón) debía liquidar el asunto. Pero ¿de quién depende la Fiscalía? Pues eso. ¿No tenemos a alguien que mantenga esto en los medios? -diría Antonio-. Y Concha: "¡Yo, presidente, yo!"

El éxito de una vieja estafa

Esta técnica tramposa de manipular los hechos en los juzgados y las noticias de los juzgados en los medios para que parezcan hechos que no son viene usándose desde hace mucho tiempo, siempre desde la izquierda y sin que la Derecha se entere o sepa cómo impedir sus efectos. Los complejos derechistas y la fatua superioridad moral que se arroga la Izquierda son, en realidad, el público al que se dirigen estas patrañas. A unos, los anima a no desertar de un terreno cada vez más difícil de defender; a otros, los lleva a dudar de la victoria material porque no tienen en cuenta la victoria moral. La Izquierda confía en sí misma demasiado, y la Derecha, demasiado poco.

Asaltar sumarios era la técnica de Garzón para crear o recrear casos de rentabilidad política sin sustento legal, pero con cobertura mediática garantizada. Si en el Caso Gürtel no se hubiera puesto a espiar abogados, el Balta y la Lola seguirían forrándose y mantendrían la Audiencia Nacional como risco desde el que acechar diligencias como la del Querido Emilio. La fórmula, más que saber, requiere audacia. Y el Ministerio Público la tiene de sobra. En un excelente artículo en El Mundo, la ex-Fiscal General del Estado Consuelo Madrigal explicaba que la figura de la prevaricación es prácticamente inexistente en el ámbito legal en que se mueve la fiscalía. Que ese es el mayor peligro para el Estado de Derecho lo prueban los dos casos -Stampa y Ayuso- encadenados por la Fiscalía Anticorrupción. Del primero no quieren saber nada después de haber sabido demasiado. Del segundo saben demasiado cuando no deberían haber querido saber nada.

Y como Concha Sabadell ha saltado sobre el caso Ayuso que ni es caso ni le correspondía, se da la paradójica circunstancia de que Delgado tiene que decirle a la émula de su marido que no puede saltarse las reglas como ella obligó a hacer a Luzón, con la zanahoria de seguir en el cargo. Y lo más chocante de este juego de tramposos es que cuanto más le niega Dolores a Concha el acceso a la continuación de un caso insostenible, más claro queda que Dolores jamás debió poner a Luzón a lomos de esa mula.

El periodismo avillarejado

Pero para que la fiscalía pueda convertirse en banda desinformadora es necesario que haya medios de comunicación dispuestos a publicar como noticia veraz una investigación judicial que es pura entelequia o no existe, y se trata de que exista adelantando esa viceinformación. Durante muchos años, Villarejo, socio de Garzón y Delgado, ha filtrado a varios medios de importancia supuestas exclusivas, publicadas como investigación, y que, en realidad, sólo facilitaban el chantaje a empresarios, jueces o políticos que sabían perfectamente el daño que una noticia de ese género podía hacerles.

Ese apaño entre policías corruptos y periodistas impacientes ha sido letal para el periodismo, la democracia y, claro está, los ciudadanos que, con o sin asuntos turbios que investigar, la policía daba "investigados" a la prensa y ésta publicaba sin comprobar demasiado, para no menoscabar el éxito informativo. ¿Pero de quién era el éxito? ¿Del periodismo o de los policías chantajistas? A la corta, del medio. A la larga de los delincuentes.

Esa colusión de medios, jueces, fiscales y partidos políticos brilló cegadoramente en el felipismo, aliado al polanquismo y, episódicamente, al garzonismo, que sirvió al PSOE -número 2 de González en 1993-; al PP, cuando Felipe no lo hizo ministro y en venganza reabrió los GAL, y otra vez al PSOE, cuando instruyó delictivamente el caso Gürtel contra el PP. Pero cada caso estaba engrasado por la costumbre de corromper los hechos con la noticia y esa noticia con hechos manipulados. "¡Éxito asegurado!".

Europa, prestigio para tapar un desprestigio

Eso ha sucedido con este modelo de manipulación mediática de una manipulación judicial por intereses políticos que es el asalto de Concha Sabadell al caso del hermano de Ayuso urdido por Dolores Delgado (de Garzón). Se ha buscado una palabra de prestigio, "Europa", en vez de "una fiscal de Gürtel", que tiene tanto prestigio como el prevaricador Garzón. Y se presenta como hecho irreversible ("pide investigar") lo que en todo caso exigiría antes explicar qué "Europa" es esa tan preocupada por uno, y sólo uno, de los contratos de material sanitario, y justo el que puede perjudicar a una rival política de la Izquierda, a la que debe el puesto esa curiosa fiscal.

Libertad Digital tituló correctamente: "La fiscal de Gürtel quiere investigar el contrato del hermano de Ayuso". Se cuentan con una mano y sobran dedos los medios que hicieron lo mismo. La mayoría omitió que era Concha Sabadell, la fiscal de Gürtel, esa inquisitiva "Fiscalía europea". En algunos medios, cabe achacar la tergiversación a pereza o seguidismo de las noticias de agencia, siempre izquierdistas. En otros, no. Especialistas en tribunales desde hace décadas, como María Peral, han dado toda clase de detalles sobre lo que pretendía esa fiscalía europea y, en el larguísimo texto que yo leí en El Español no decía una sola palabra de Concha Sabadell, su relación con Garzón, los fautores de la sentencia contra Rajoy y la posible recompensa recibida por su ardor fiscal en la instrucción del caso. No digo asegurar, ni siquiera valorar, simplemente informar. Nada de nada.

En el crimen informativo tampoco hay casualidades

No ha sido sólo un medio. Casi todos, incluso enemigos declarados de Sánchez y Dolores Delgado, han dado esa noticia tal cual, o sea, trucada. Animo a los lectores que simultanean LD y otros medios a ver cómo se dio en ellos esta misma noticia. Se sorprenderán, como me sorprendí yo. Pero en el crimen, también en el informativo, no hay casualidades. Entre los que han contado la hazaña de Europa y ocultado que Europa se llama Concha, hay mujeres, que, por razones políticas o personales, odian a Díaz Ayuso. Puede entenderse como una prueba de que no hay discriminación de género en el trato a todas las mujeres, como proclaman las feministras podemitas. Yo lo veo como una demostración de que la corrupción no tiene género, ni siquiera en los medios, nunca fiables, pero que en número tiende a infinito.

Por cierto, que como demostración de que del resto de Europa no sólo nos llegan atropellos y fechorías que son reciamente españolas, la UE le ha permitido a Sánchez que presente como hazaña propia lo que ya se les concedió a todos los países en materia de control de precios, aunque luego, para evitar daños, se frenó la posibilidad de una feria de rebajas al tuntún. Sánchez, o sea, Antonio, ha pedido ahorcarse a su manera, y la UE le ha facilitado la soga. En 3.000 años de civilización hay miles de casos en los que se ha intentado el control de precios. No ha funcionado jamás. Pero así está Europa: permitiendo que nos engañen dos pícaros: Concha y Antonio.

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