Catarsis en el PSOE, catalepsia en el PP

Federico Jiménez Losantos
Tiene razón Cristóbal Montoro al decir que en el PSOE se vive o se debería vivir una "catarsis fiscal", puesto que debe debatirse a fondo uno de los grandes tabúes del PSOE en particular y de la socialdemocracia en general. Pero al Gobierno y al PP debería preocuparles más su ausencia de cualquier tipo de catarsis e incluso de mínima alteración intelectual y políitca. Si el PSOE vive una situación catártica, el PP la vive catatónica y el Gobierno, catalépsica. Es un vivo con las constantes vitales de un difunto, al que sólo le falta el trámite de la sepultura para abandonar este mundo donde ni se agita ni respira; simplemente, vegeta.

Al primero que le está faltando rigor intelectual en la propuesta adelantada por Jordi Sevilla de simplificación y rebaja del IRPF es precisamente el Gobierno y en concreto al profesor Montoro, temporalmente ministro, que tiene la obligación de entenderla. Que Borrell y los guerristas la ataquen ya debería poner al PP en guardia para defenderla. Y si el sectarismo no se lo impide, para copiarla. Porque es posible que ya nos cueste más recaudar el IRPF que la cantidad que recaudamos. Y porque el argumento de que no se pueden castigar las rentas del capital porque huyen a sitios menos ásperos, a lo que debería conducir es a bajar el IRPF hasta ese nivel, no a mantenerlo como prueba viviente de que hay que llegar a millonario para pagar menos, a despecho de toda esa palabrería majadera sobre la progresividad, que estaría bien para Alfonso Guerra si no fuera también el hermano de Juan; o para Borrell, si no fuera el creador de la Agencia Tributaria y el amigo de Huguet y Aguiar; o para cualquiera de los columnistas de PRISA, si su jefe Polanco, multimillonario en Bolsa, no pagara por los miles de millones que gana al año en el parqué menos de la mitad de lo que pagan sus columnistas, técnicos y trabajadores, salvo que sean accionistas.

"España es el país donde puede hacerse uno rico más rápidamente", dijo Solchaga en ocasión memorable, epifanía de lo que él llama Edad Dorada y el resto de España La Era del Pelotazo. Pero esa sensibilidad para los jugadores de Bolsa, unida a una insensibilidad total por la propiedad de los ciudadanos corrientes, a los que se saqueaba fiscalmente de modo inmisericorde, no es privativa, según vemos, del PSOE en el poder. También el PP en el poder está desarrollando las mismas mañas, la misma arrogancia política para vestir una absoluta inepcia intelectual, la misma fatuidad para favorecer a los muy ricos y la misma racanería para aligerar un poco el dogal sobre las clases medias, los pequeños empresarios, los altos ejecutivos, la parte más dinámica de la sociedad española.

Lo que a trompicones y entre las zancadillas de los suyos intenta Jordi Sevilla debería hacerlo, y lo haría seguramente mejor, el Gobierno del PP. Ahora bien, si continúan apoltronados en la suficiencia idiota que vienen exhibiendo, que vayan escarmentando en cabeza ajena. Fiscalmente hablando, como prueba su propia experiencia, no vale más malo conocido que bueno por conocer. Al contrario: veamos lo bueno, por si acaso, que de lo malo ya estamos hartos. Incluídos los malos modos.

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