Café para todos, leche para menos

Federico Jiménez Losantos
Rodríguez Zapatero anuncia un nuevo programa económico de su partido. Esto en sí no es una novedad, ya que suele hacerlo todos los meses, sin concretar nunca demasiado. Pero ahora ha dicho que prepara un nuevo plan de financiación de las Comunidades Autónomas, y lo que hasta ahora le ha impedido la pereza, desde ahora lo impone Maragall. Vamos a ver, pues, de qué forma nos explica cómo lo que el Gobierno de Cataluña, tan progresista y tan de izquierdas, pretende rescatar del oneroso servicio al procomún, ese billón de pesetas que dicen que se queda el resto de España, se lo quita a las comunidades autónomas que más ayuda reciben del Estado en relación con su recaudación fiscal, entre las que destacan tres: Andalucía, Extremadura y La Mancha, los tres solares históricos del socialismo y, ay, del relativo subdesarrollo español.
 
Salvo que Zapatero reinvente la tabla de sumar asimétrica y federalice la de dividir, suprima la de restar por deprimente y la de multiplicar por aumentar la crispación en homenaje a Aznar, no hay forma de quitar a los pobres para dárselo a los ricos sin que se note. Bien es cierto que como son socialistas y de izquierdas los de Cataluña y también los andaluces, extremeños y manchegos (sin olvidar asturianos y aragoneses), encontrarán manera de explicarlo, porque en propaganda les sobra el talento que les falta en economía. Otra cosa es que cuele. Pero es inevitable que si el PSOE juega a darle jaque mate al Estado de las Autonomías, marco constitucional en el que no caben el independentismo de Ibarreche ni el de Rovireche, tenga que cambiar el sistema de financiación de las comunidades autónomas, y que esa fórmula deba ser global para resultar vagamente creíble. Si el modelo que piensa generalizar Zapatero es el que persigue el separatista Carod, la autonomía más favorecida será la de Madrid, que es la que más aporta en relación con lo que recibe del resto. Habremos pasado del “café para todos” de Clavero Arévalo al “con leche para menos” de Chaves, Ibarra y Zapatero. Sin duda una rectificación histórica que a los liberales nos repugna por antiespañola y a los socialistas debería repugnarles por egoísta, injusta y estúpida o, como ellos dicen, insolidaria. Claro que estos zapateristas asimetrizados sólo son solidarios con sus sueldos. La nación... ¿qué nación?
 
A continuación